
Jamiroquai es una banda clave para entender una de las grandes irrupciones recientes del funk en el mainstream global, ya que a principios de siglo, la banda liderada por Jay Kay logró establecerse como un proyecto que pasó a ser el soundtrack de inicios de los dosmiles.
Desde su debut Emergency On Planet Earth (1993) Jamiroquai ofreció un funk visionario que tendió puentes al disco, soul, R&B y de manera más aventurada, al acid jazz y la electrónica. Aunque conocemos su genialidad a través de sus rolas más famosas, como "Virtual Insanity", "Canned Heat" y "Cosmic Girl", decidimos clavarnos a toda su discografía para traer 5 canciones no tan populares que nos vuelan la cabeza.
Antes de su regreso a México tras 10 años de ausencia, del que te dejamos toda la info por acá, analizamos 5 deep cuts que muestran la genialidad de Jamiroquai.
“Blow Your Mind”
Incluida en el legendario álbum debut Emergency on Planet Earth (1993), esta canción llegó en la cima del movimiento acid jazz en el Reino Unido. En un contexto donde la música electrónica dominaba los clubes, Jamiroquai irrumpió con una propuesta orgánica que fusionaba funk y soul de los 70 con la energía de la cultura clubber.
La producción, a cargo del propio Jay Kay y el tecladista Toby Smith, puso las bases del sonido distintivo de la banda, demostrando que se podía hacer música de baile expansiva tocada enteramente por músicos en vivo.
La canción está impulsada por el teclado de Toby Smith y una base de bajo que no sale de tu cabeza. El verdadero clímax ocurre en la sección instrumental, donde los vientos y la guitarra (cortesía de Simon Bartholomew y Glenn Nightingale) chocan con los sintetizadores en un fiestón.
La interpretación vocal de Jay Kay, que toma de gigantes como Stevie Wonder en su estilo, se desliza sobre la instrumentación con una libertad impresionante.
“Just Another Story”
Este tema abre el segundo disco de la banda, The Return of the Space Cowboy (1994), un álbum gestado en una etapa más oscura e influenciada por las tensiones sociales en Inglaterra, como las protestas juveniles contra las leyes que prohibían los raves. Co-producida por Jay Kay y Mike Nielsen, la canción refleja este ambiente denso y urbano. El grupo apostó por un viaje sonoro complejo, fusionando jazz fusión y un funk sumamente apretado que captura la crudeza de la vida en la calle.
La genialidad de esta pista está en su ambición: es un viaje de casi nueve minutos que abre con una larguísima introducción rítmica, famosa por haber sido la audición en una sola toma del baterista Derrick McKenzie, quien se integró a la banda al instante. Sobre el bajo de Stuart Zender y los teclados Rhodes de Toby Smith, Jay Kay suelta una letra a medio camino entre el canto y el rap, relatando historias callejeras de los barrios bajos de Londres.
La combinación de arreglos de cuerdas, el icónico didgeridoo de Wallis Buchanan y metales precisos la convierten en una obra maestra del jazz-funk contemporáneo.
“Traveling Without Moving”
Da título al tercer y más exitoso álbum de la banda, Travelling Without Moving (1996), que se convertiría en el disco de funk más vendido de la historia. Para mediados de los 90, Jamiroquai ya no era un acto undergroundlondinense, sino un fenómeno global que estaba inyectando música disco, soul y percusión latina en medio de la era del Britpop. Co-producida por Al Stone y Jay Kay, esta etapa marca el momento en el que el grupo expandió su paleta sonora y perfeccionó su fórmula para las pistas de baile, sin perder ni una gota de su característico virtuosismo instrumental.
La rola es una inyección de adrenalina pura y su arranque es legendario: el tema inicia con el sonido real del motor del Lamborghini de Jay Kay acelerando antes de que la banda estalle en un groove frenético.
Es una locura por su velocidad y la forma en que une los ritmos electrónicos de la época con instrumentación funk analógica. El duelo constante entre los sintetizadores espaciales de Toby Smith y las líneas de bajo elásticas de Stuart Zender crea una atmósfera que suena retro futurista. Es la anticipacion sónica del título del disco: una sensación de hipervelocidad sin moverte de la pista de baile.
“Where Do We Go From Here”
Pertenece a Synkronized (1999), un álbum que marcó un punto de inflexión radical para Jamiroquai. Tras la salida del bajista original Stuart Zender (reemplazado aquí por Nick Fyffe), la banda se reestructuró y dio un giro hacia un sonido mucho más electronico.
El contexto musical de finales de los 90, dominado por la electrónica, llevó al grupo a adentrarse en texturas más orientadas al hi-NRG, la música disco y el house, demostrando que podían evolucionar hacia un formato de discoteca moderno manteniendo su núcleo de músicos en vivo.
Esta pista es una de las producciones más sofisticadas y elegantes de toda su discografía. La locura de la canción está en una sección rítmica hiperactiva comandada por la percusión implacable de Sola Akingbola y la batería de Derrick McKenzie, todo envuelto en unos arreglos de cuerdas majestuosos que inundan la mezcla.
Los teclados hipnóticos de Toby Smith y los rasgueos precisos de la guitarra de Simon Katz construyen un muro de sonido que te envuelve por completo. Es una canción que suena a una versión esteroidal del disco clásico de los 70, llevada al límite por la tensión rítmica.
“Main Vein”
Forma parte de A Funk Odyssey (2001), el quinto álbum de estudio y el último en contar con el miembro fundador Toby Smith en los teclados. Para el inicio del nuevo milenio, Jamiroquai había dejado atrás definitivamente la etiqueta del acid jazz para abrazar sin complejos el hedonismo de la música disco electrónica y el funk espacial. La banda buscaba un sonido masivo, contundente y sumamente estilizado, diseñado específicamente para las grandes arenas y festivales globales que ya encabezaban.
Lo que hace explotar a “Main Vein” y la convierte en una locura absoluta, es la inclusión de la espectacular cantante británica de soul Beverley Knight, que entra de apoyo en el coro. Es un tema de ritmo implacable, anclado por una línea de bajo monolítica de Doug Shreeve y unos metales ultra agresivos liderados por el saxofón de John Juster. El trabajo de guitarra de Eric Wikman es afiladísimo, evocando directamente a las bandas sonoras del blaxploitation, pero con una producción musculosa y ultramoderna.
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