Estornudos, congestión, picazón y secreción nasal transparente. Estos son algunos de los síntomas de alergia que pueden aparecer o intensificarse durante la primavera, y es que comienzan a florecer las plantas y a circular más polen en el ambiente.
Y aunque muchas personas se acostumbran a convivir con estas molestias, mantenerlas sin tratamiento puede afectar más allá de la incomodidad: el descanso y el rendimiento durante el día pueden verse afectados.
Por ello, en conversación con La Tercera, la Dra. María Pía Zañartu, inmunóloga del Programa de Alergias de la Clínica Universidad de los Andes, entrega cinco recomendaciones clave para disminuir las molestias desagradables de las alergias primaverales y soportar mejor esta temporada.
1. Identificar a qué se es alérgico
Una de las primeras medidas que recomienda la Dra. Zañartu es conocer cuál es el alérgeno que desencadena los síntomas. Para esto, la especialista recomienda realizar, idealmente unos meses antes de la primavera, un test cutáneo que permita identificarlo y anticiparse al periodo de polinización.

“Por ejemplo, si una persona sabe que es alérgica al plátano oriental, puede prepararse para iniciar su tratamiento a mediados o finales de agosto. Si es alérgica a los pastos, hacia finales de septiembre”, explica.
De esta manera, el tratamiento puede comenzar antes de que se intensifique la exposición al alérgeno y disminuir los síntomas desde el inicio.
2. Contar con un tratamiento indicado por un especialista
La segunda recomendación es contar con un tratamiento farmacológico adaptado a los síntomas de cada persona.
Según la inmunóloga, la base del tratamiento suele incluir antihistamínicos y corticoides de acción local administrados mediante puff nasal.
Los antihistamínicos ayudan a disminuir síntomas como los estornudos y picazón de ojos, nariz, garganta u oídos. También la secreción nasal. Por su parte, los corticoides nasales ayudan a reducir la congestión o sensación de nariz tapada.
Dependiendo de los síntomas, también pueden indicarse gotas oftálmicas antihistamínicas o inhaladores bronquiales, por ejemplo, en personas que presentan conjuntivitis alérgica, obstrucción bronquial o asma.

“El tratamiento debe ser individualizado y definido según los síntomas de cada persona”, asegura la especialista. Por tanto, es mejor que un profesional de la salud evalúe cada caso y recomiende el tratamiento más adecuado.
La especialista advierte que no se deben utilizar por cuenta propia corticoides orales o inyectables, como prednisona u otros medicamentos de este tipo.
3. Reducir la presencia de polen dentro de la casa
Otra medida importante es disminuir la exposición al polen en el hogar. Para esto, Zañartu recomienda ventilar preferentemente durante la mañana y evitar mantener las ventanas abiertas durante la tarde.
La razón es que el viento puede transportar una mayor cantidad de polen hacia el interior de la vivienda.
También aconseja secar la ropa dentro de la casa. Si las prendas permanecen al aire libre, el polen puede quedar adherido a ellas y posteriormente entrar en contacto con la persona cuando las utilice y provocar síntomas molestos.
4. Tomar precauciones al salir al aire libre
Durante la primavera también es posible reducir el contacto con el polen al realizar actividades fuera de casa.
La recomendación de la inmunóloga es evitar practicar deporte o permanecer durante períodos prolongados al aire libre en los horarios de mayor concentración de polen, especialmente durante la tarde y cuando hay viento.
Por eso, idealmente, las actividades deportivas deberían realizarse temprano en la mañana.

Usar anteojos también pueden ayudar a disminuir el contacto directo del polen con los ojos. En algunos casos, se puede utilizar mascarilla para reducir la entrada de pólenes y otros aeroalérgenos por la vía respiratoria.
Para quienes se trasladan en automóvil, la especialista recomienda tener las ventanas cerradas y el aire acondicionado encendido o utilizar el circuito cerrado.
5. Consultar cuando los síntomas persisten
Aunque las alergias pueden aparecer de manera estacional, Zañartu plantea que los síntomas deberían ser evaluados por un especialista, especialmente cuando aparecen por primera vez y existe sospecha de que se trata de una alergia.
Entre los principales síntomas que pueden orientar a una alergia están:
- Picazón en la nariz, ojos, oídos o parte posterior de la garganta.
- Congestión nasal.
- Estornudos repetidos.
- Rinorrea (secreción nasal transparente).
“Es importante tratar estos síntomas porque las personas pueden acostumbrarse a convivir con ellos”, explica la inmunóloga.
Y aquello puede provocar consecuencias en la salud. Por ejemplo, una congestión nasal persistente puede afectar el sueño y hacer que deje de ser reparador. La persona estará con somnolencia o tendrá un menor rendimiento durante el día.
Además, según la especialista, un tratamiento insuficiente o la ausencia de tratamiento puede favorecer la acumulación de secreciones nasales, que pueden sobreinfectarse y producir sinusitis.
En algunos pacientes también pueden aparecer síntomas asmáticos asociados a síntomas nasales que no están bien controlados.





