SEÑOR DIRECTOR:

El 7 de octubre de 2023, terroristas de Hamas se infiltraron a territorio israelí, asesinaron a 1.200 personas y secuestraron a otras 251. Fue el día más oscuro para el pueblo judío desde el Holocausto.

Escribo estas líneas desde un país que conoce el valor de la memoria. Por eso, resulta doloroso que la conversación pública sobre el 7 de octubre se concentre casi exclusivamente en la guerra que vino después, como si hubiera comenzado por sí sola.

Pero la realidad es que Hamas eligió ese día para atacar a Israel, preparó durante años la infraestructura y convirtió a la población de Gaza en parte de su estrategia militar. El ataque no fue espontáneo, fue una decisión deliberada, apoyada por Irán.

También sabemos lo que ocurrió después. Israel respondió a un ataque contra su población y a una amenaza que no desaparecía. La guerra se prolongó en forma innecesaria, por la negativa de Hamas a liberar a todos los rehenes, deponer las armas y permitir que la ayuda humanitaria llegara a quienes la necesitaban.

Israel lamenta el sufrimiento que han acumulado los civiles de Gaza, personas que también han sido víctimas de Hamas. Pero la compasión por las víctimas palestinas no puede convertirse en una negación de lo ocurrido el 7 de octubre. Recordar esta tragedia no significa ignorar el dolor del otro, sino exponer la verdad completa y asignar responsabilidades con honestidad.

En Chile conviven dos comunidades muy importantes, la comunidad judía y la comunidad palestina, por lo cual el recuerdo de este triste episodio remueve sensibilidades. Ambas comunidades merecen un debate sin odio, que debe partir por reconocer que el conflicto actual comenzó hace tres años, con la masacre más deleznable vista por nuestra generación.

Peleg Lewi

Embajador de Israel