A exactamente 50 años del asesinato del excanciller Orlando Letelier, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile realizó este lunes dos actos conmemorativos en Washington D.C. para recordar al exministro, quien murió el 21 de septiembre de 1976 junto a Ronni Moffitt producto de un atentado con explosivos.
La primera ceremonia contempló una ofrenda floral en el memorial ubicado en Sheridan Circle, el mismo lugar donde ocurrió el atentado. Posteriormente, se realizó un segundo homenaje en la residencia del embajador chileno en Estados Unidos, donde también existe un espacio dedicado a la memoria de Letelier.
Las investigaciones históricas y judiciales establecieron la participación de agentes de la DINA en la planificación y ejecución del crimen, por orden del dictador Augusto Pinochet.
Cancillería reafirma rechazo a la violencia política
Ambas actividades fueron encabezadas por el embajador de Chile en Estados Unidos, Andrés Ergas, y contaron con la presencia de diplomáticos de la representación chilena en Washington. La conmemoración buscó recordar a las víctimas y relevar el significado institucional que el crimen mantiene medio siglo después.
En ese contexto, el canciller Francisco Pérez Mackenna destacó el mensaje que el Ejecutivo busca transmitir con los homenajes. “Con estos sentidos actos, el Ministerio de Relaciones Exteriores reafirma su compromiso con la convivencia democrática y su rechazo a la violencia como instrumento de acción política”, afirmó.
Letelier, quien había ejercido como ministro y embajador de Chile en Estados Unidos durante el gobierno de Salvador Allende, se encontraba exiliado y desarrollaba actividades políticas contra la dictadura cuando fue asesinado. El atentado fue ejecutado mediante una bomba instalada en su automóvil y que investigaciones posteriores acreditaron la participación de agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, junto a integrantes de una organización anticastrista.
Los homenajes de este 21 de septiembre se suman así a las actividades realizadas al cumplirse medio siglo de uno de los crímenes políticos chilenos con mayor repercusión internacional, manteniendo como eje la memoria de Letelier y Moffitt y el rechazo institucional a la utilización de la violencia con fines políticos.





