Estados Unidos acababa de hacer el 4-2 sobre Chile. El estadio era una fiesta en Misuri mientras los jugadores de la Roja le reclamaban al juez que la pelota no había ingresado completamente a la portería. El fútbol se reanudó con la frustración evidente del elenco nacional, y el portero Brian Schwake decidió poner el dedo en la herida: se puso a jugar con el balón esperando la presión de los delanteros chilenos. Fue la chispa que encendió todo.

Leandro Hernández, quien ingresó en la segunda parte, fue a su encuentro, el meta se lanzó al césped con el balón en sus manos y el jugador de Colo Colo le tiró un suave puntapié que el meta ni consideró. Pero quienes sí se molestaron fueron los defensas locales, que se fueron encima del nacional, encabezados por Chris Richards.

Foto: Jeff Lee/Photosport

Los chilenos corrieron a la zona y Paulo Díaz se empujó con Richards. La situación iba a escalar, pero parte de los cuerpos técnicos los separaron. En otro sector de la cancha, Gonzalo Tapia también estaba frente a frente con futbolistas estadounidenses.

NO ALCANZÓ CON LA PELEA DEL CIERRE DEL PARTIDO QUE SE VOLVIERON A AGARRAR DESPUÉS DEL PITAZO FINAL: el Amistoso entre Estados Unicos y Chile finalizó muy picado, tras el triunfo 4-2 de los de Pochettino.

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— SportsCenter (@SC_ESPN) September 30, 2026