Jorge Quiroz realizó una suerte de declaración de principios esta última semana. A seis meses de su instalación en Hacienda como uno de los ministros más poderoso del gabinete, el economista declaró un abierto pragmatismo en su actuar y flexibilidad en su relato, en momentos en que la actual debilidad de la economía promete quedarse por más tiempo del esperado y el desempleo sigue golpeando fuerte.
“Soy un economista extremadamente pragmático: se usan los distintos instrumentos cuando hay que usarlos”, dijo a Pulso el domingo pasado el ministro, en un intento por justificar el carácter estatal del fondo de garantía pública a los créditos hipotecarios contenido en el proyecto de reforma al mercado de capitales. “Ajustaremos la táctica todas las veces que sea necesario, pero no la estrategia”, sostuvo también hace cinco días en una columna de opinión en El Mercurio, donde aseguró que el impulso a la inversión pública con que enfrentará la alta desocupación y la ralentización económica inmediata no significa abandonar uno de los principios que guían su misión en Hacienda: la consolidación fiscal.
Quienes conocen de cerca al ministro confidencian que Quiroz -un negociador hábil, de personalidad fuerte y de mucha autonomía- ha debido aprender rápidamente los códigos políticos y mostrar “cintura” durante este medio año de gobierno en que, de paso, aprobó en tiempo récord una serie de cambios tributarios y de ajustes a la “permisología” contenidos en la Ley de Reconstrucción.
Pero también, durante su aún breve estadía en Teatinos 120 se ha rodeado de una serie de “orejeros” o personajes de confianza a quienes escucha y con quienes comparte análisis, pide consejos y busca otras miradas, relatan cercanos al microeconomista.
“Hay un grupo de personas con las cuales habla circunstancialmente y con quienes tiene una lógica más funcional o política, dado los diferentes escenarios que debe enfrentar. Sin embargo, hay otro grupo más cercano, de confianza, a los cuales conoce desde hace décadas, que podrían considerarse unos ‘orejeros’; con ellos busca otras miradas, discusión y recomendaciones”, dice una fuente relacionada al jefe de las finanzas públicas.
Un economista cercano plantea que Jorge Quiroz antes de llegar a Hacienda era reconocido por su estilo autónomo y de personalidad fuerte. “Durante su época como consultor estaba poco acostumbrado a compartir visiones y era llevado a sus ideas. La mayor parte de su carrera la desempeñó como independiente, donde era jefe de sí mismo, pero dando muestras de ser un gran negociador”, afirma la misma fuente, quien recuerda que su estilo directo y “áspero” se manifestó en el llamado “bencinazo”, a dos semanas de haberse iniciado la actual administración.

Fruto de una brusca alza de los precios internacionales del petróleo, Quiroz decidió a fines de marzo un aumento histórico del precio de las bencinas y el petróleo diésel en el país (entre $ 370 y $ 580), lo que ha impactado en el respaldo político al actual gobierno y ha influido en el freno al consumo de las familias y en el deterioro económico del segundo trimestre. “Es la decisión más difícil que me ha tocado tomar”, reconoció a Mega esta semana el propio ministro de Hacienda, en una suerte de sinceramiento por una medida que hoy es cuestionada por numerosas figuras de la derecha.
Sus “orejeros”
Las duras negociaciones que llevó a cabo durante los últimos meses para sacar adelante la megarreforma, obligaron a Quiroz a acercarse a los parlamentarios de todas las bancadas, con quienes frecuentemente se reunía en Valparaíso e, incluso, en su propia casa en Las Condes. “Durante estos primeros seis meses el ministro pasó gran parte de su tiempo en el Congreso, casi vivía allá”, admiten cercanos.
Fuera del oficialismo ha logrado construir una relación con el líder del Partido de la Gente (PDG) y también economista, Franco Parisi, de la mano de las negociaciones por las distintas medidas de la megarreforma y también por los contenidos del proyecto de mercado de capitales (MK4). “Ambos tienen una relación y se reúnen; hablan el mismo idioma en materia económica y eso facilita la conversación. Pero Parisi no es su ‘orejero’. Tienen una relación utilitaria entre ambos, en función de medidas particulares que se estén negociando”, indican en el entorno de Hacienda.
Pero hay otros tres economistas que sí poseen un estatus diferente en el día a día de Quiroz. Están dentro del grupo de confianza fuera de Teatinos 120 y se caracterizan por tener una relación de varias décadas con el jefe de las finanzas públicas. Uno de ellos es el execonomista jefe de la Ocde, Klaus Schmidt-Hebbel, quien conoce a Jorge Quiroz desde principios de la década de los ’90. De hecho, han escrito dos libros en conjunto en los últimos cinco años. El último donde comparten autoría es “La revolución del hidrógeno verde y sus derivados en Magallanes”, publicado en octubre de 2022.
“Es uno de los cercanos con quien más habla y lo hicieron muy intensamente cuando se estaba preparando la reforma al mercado de capitales. Poseen muchos intereses en común y se tienen mucha confianza”, describe una fuente ligada al gobierno, quien recuerda que Quiroz leyó un libro regalado por el también académico de la Universidad del Desarrollo, durante la tramitación de la megarreforma.
“(Leí) un libro de cuentos de Ferdinand von Schirach, Der stille Freund, que me permitió distraerme. Me lo regaló mi amigo Klaus Schmidt-Hebbel, que es un gran lector”, dijo el ministro de Hacienda al medio El País hace un mes.
Personas ligadas al jefe de las finanzas públicas también dan cuenta que otro “orejero” de Quiroz es el exministro de Hacienda de Sebastián Piñera, el economista Felipe Larraín, quien hoy se desempeña como director de Clapes UC. A fines de marzo de este año y luego de que Quiroz aplicara el “bencinazo” y declarara que no buscaba ser popular o simpático con las medidas que tomaba, Larraín dejó clara su cercanía con el ministro de Hacienda. “Lo conozco hace 30 años y es harto simpático el ministro Quiroz (risas). Lo que quiere decir (cuando habla de no buscar ser popular o simpático) es que él viene a hacer la pega”, señaló entonces Larraín a este diario.
En la oportunidad, Larraín reconoció conversaciones con Quiroz antes de su instalación en Teatinos 120. “El, a veces, me ha pedido una opinión, y yo, a veces; no lo llamo, pero le mando WhatsApp (…) Jorge es una persona que escucha los consejos, las ideas, los planteamientos que son distintos y tiene la posibilidad de procesar esos argumentos y, eventualmente, hacer ajustes si es que lo ve necesario”, dijo al respecto el exministro de Hacienda en marzo pasado a Pulso.
Además de los anteriores, comparte su círculo más estrecho -según relatan conocedores de su entorno- el exministro de Economía y de Obras Públicas de los gobiernos de Sebastián Piñera, Juan Andrés Fontaine, quien también tiene una relación de varias décadas con Quiroz. En recientes entrevistas, Fontaine ha comparado lo que está realizando Quiroz con las transformaciones económicas que hizo el exministro de Hacienda del régimen militar, Hernán Büchi, a fines de la década de los ’80, y ha manifestado su cercanía con el actual jefe de las finanzas públicas. “Me siento amigo de él”, dijo el mismo Fontaine en entrevista con La Segunda hace dos meses, al precisar su vínculo con el ministro.
“Es la persona adecuada para conducir en este momento las riendas de la economía chilena por su trayectoria, formación, conocimiento y personalidad. Pero lo que está haciendo es sentar las bases para algo tan popular como es que vuelva a crecer el empleo y los salarios; eso exige una personalidad, una fuerza, para llevar adelante las medidas, y también una gran capacidad para persuadir; ambos atributos los tiene Quiroz”, aseguró el exministro de Economía a Pulso el mes pasado.

Con todo, una fuente empresarial que ha tenido contacto frecuente con el ministro duda de la posibilidad de que sus cercanos o confidentes puedan hacer cambiar de opinión radicalmente a Quiroz sobre una materia en que él cree profundamente.
“Jorge Quiroz no pregunta mucho. Se le puede hacer recomendaciones, pero él siempre va a tener una mejor respuesta. Hay gente que lo encuentra soberbio y otros creen que es una persona muy segura de sí misma y de lo que hace. Tiene una gran convicción de que lo que está haciendo es correcto y lo defiende con fuerza. Por eso, dudaría de alguien que dijera que está ‘orejeando’ al ministro de Hacienda en una materia”, explica la misma fuente del mundo privado.
“Es difícil pautearlo”, complementa la misma fuente empresarial, quien afirma que a Quiroz le incomodó mucho no haber avanzado con una medida de la que estaba muy convencido durante el trámite de la megarreforma: el crédito tributario al empleo. “Le dolió mucho soltarlo; la peleó hasta el final”, añade.
Un recurrente participante de reuniones en Hacienda destaca la disciplina del ministro en su estrategia para avanzar en las reformas, pero admite que su estilo es tensionar la discusión política al límite, como una forma de negociar. “Cuando inicia una negociación sabe exactamente desde antes qué es lo que va a ceder y cuándo. Sólo suelta y transa al final de la negociación y el problema de eso es que ‘estira mucho el chicle’ y tensiona las conversaciones con el mundo político hasta el final”, revela un negociador oficialista, quien reconoce en Quiroz a un ministro “hiperpragmático”.
Marcel y Büchi
Si bien cercanos a Hacienda relatan que además ha tenido contactos con el exministro de Hacienda, Hernán Büchi, para hablar de políticas públicas, aclaran que el autor de las transformaciones económicas de la segunda década de los ’80 no cabe en la categoría de “orejero” de Quiroz.
Sin embargo, el propio Quiroz ha declarado su admiración por el economista de la Universidad de Columbia. “La administración Büchi demostró, especialmente por lo que ocurrió después que se retiró, por los efectos que tuvo, el poder, el dinamismo económico que se genera cuando tu liberas la energía creadora”, sostuvo Quiroz en TVN en mayo pasado.
Otro economista que ha tenido contactos con Quiroz es el exministro de Hacienda de Gabriel Boric, Mario Marcel. Ambos sostuvieron una reunión privada con un par de asesores durante el verano pasado, luego de que Quiroz fuera nombrado por José Antonio Kast como nuevo jefe de las finanzas públicas. En dicha cita, de la que ambos evitan comentar en privado y en público, se habría hablado sobre los desafíos de la nueva administración en materia económica. “Más allá de las tensiones de las últimas semanas, se tienen mucho respeto profesional”, confidencia una fuente que conoce de cerca a ambos personajes.

De todas formas, el ministro ha tenido que intensificar sus contactos con el mundo técnico y empresarial a propósito de los cambios tributarios, de permisos, regulatorios y de mercado de capitales que lleva adelante. En el mundo empresarial, la presidenta de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Susana Jiménez, ha tenido contactos con Jorge Quiroz de la mano de la aprobada megarreforma y el actual proyecto MK4.
“Ellos se conocen desde hace años y se respetan profesionalmente. Esa relación no es de ‘orejeros’; es más funcional a las reformas que se están tramitando”, dice una fuente cercana a Hacienda, quien menciona también los contactos de Quiroz con el presidente de Econsult, José Ramón Valente, durante estos meses de nuevo gobierno.
Con todo, desde Hacienda recalcan que el peso de las conversaciones con el mundo financiero y empresarial a propósito del diseño del proyecto MK4 que acaba de ingresar al Congreso las ha tenido el coordinador de Mercado de Capitales de la cartera, Eugenio Symon, y su equipo.
De la mano del mundo político del oficialismo, el exdirector de Presupuestos de Sebastián Piñera, Matías Acevedo, también ha sido un nexo técnico entre Quiroz y los senadores y diputados de Chile Vamos, tanto en la Ley de Reconstrucción como en el MK4. “Matías es nuestro brazo técnico y generalmente su opinión pesa mucho a la hora de respaldar o sugerir cambios a un proyecto en particular”, concluye un parlamentario de Renovación Nacional.





