Para la mayoría de los atletas, cruzar la meta significa acelerar el pulso al máximo; para la apneísta mexicana Montserrat Peart, llegar a la cima implica exactamente lo opuesto: disminuir el ritmo cardiaco al mínimo, controlar la mente en la oscuridad del mar y enfrentarse al vacío con una sola bocanada de aire.

La hazaña ocurrió en el AIDA Apoyo Crater Challenge de Nicaragua el pasado 6 de septiembre, donde registró su marca continental de 102 metros en la modalidad de Peso Constante con Bi-aletas (CWTB). No solo se convirtió en la primera mexicana en superar la mítica barrera de los tres dígitos de profundidad, sino en la prueba viviente de lo que implica sostener un deporte de alto rendimiento casi por cuenta propia.

El mito de la mitad del camino

En las disciplinas de profundidad, el cronómetro no mide la velocidad, sino el tiempo en el que un ser humano puede habitar el fondo del mar. Peart completó un descenso y ascenso que en total sumó 204 metros de recorrido en 3 minutos y medio, un esfuerzo que ella misma describe como el equivalente a cuatro horas de ejercicio continuo bajo una presión física excesiva.

Muchas veces pensamos en los 100 metros, pero no son solo 100 de bajada. Cuando llegas al fondo y dices 'ya llegué', en realidad vas a la mitad del camino", confesó tras emerger y recibir la ansiada tarjeta blanca de los jueces internacionales, el sello de validación que desató sus lágrimas en la línea de seguridad.

El buceo libre es 80% mental: en un entorno donde un segundo de pánico frena el oxígeno, la mente debe permanecer tan serena como sea posible.

El fruto del esfuerzo propio

Bióloga marina por la Universidad Autónoma de Baja California Sur y radicada en La Paz, Baja California, desde hace 13 años la atleta de 31 años representa la realidad de los deportes no olímpicos en México. Sin los reflectores comerciales ni los grandes presupuestos de las federaciones tradicionales, Montserrat combina su faceta competitiva con la dirección de su propia escuela, Hipoxia Freediving, financiando sus viajes, inscripciones y campamentos mediante la enseñanza y la administración independiente.

Superar por un metro el registro continental de la estadounidense Lauren Matevish no solo colocó a México en el sexto lugar del ranking mundial de la especialidad, sino que abrió una brecha histórica para las mujeres en el deporte de extrema profundidad.