“Estoy vivo, aquí estoy”. Esa podría ser la frase de Edilberto Alpuche Rufino después de descubrir que, para los registros con los que intentó cobrar su pensión del Bienestar, él ya había muerto.
Hasta ahora, asegura que le han señalado que el pago podría ser reintegrado el 29 de octubre o incluso hasta noviembre.
Don Edilberto acudió a cobrar el apoyo correspondiente al bimestre agosto-septiembre, pero en lugar de recibir el dinero que necesita para subsistir se encontró con una noticia tan inesperada como desconcertante: su nombre aparecía relacionado con un registro de defunción.
El hombre, adulto mayor y todavía con dificultades para caminar después de un accidente, asegura que está vivo y que puede contarlo porque hace apenas unos días estuvo luchando precisamente por seguir con vida.
Todo comenzó con un ataque de abejas.
Don Edilberto sufrió un accidente después de recibir alrededor de 130 picaduras de abejas, una situación que provocó que perdiera el conocimiento y requiriera atención médica.
Según contó, estaba haciendo un trabajo de chapeo y “de repente me atacaron las abejas y tuve un promedio como de 13 piquetes”, comentó.
Quedé ciego debido a los piquetes”, relató el hombre y señaló que lo trasladaron a la Cruz Roja.
Primero fue atendido en la Cruz Roja y posteriormente trasladado al Hospital General de Especialidades Médicas, donde permaneció bajo atención médica.
Según cuenta, los gastos fueron por cuenta propia porque no tiene seguro. Después de recibir tratamiento logró recuperarse y finalmente fue dado de alta.
Pero las consecuencias no terminaron con su salida del hospital. Edilberto asegura que todavía presenta secuelas que le dificulta caminar y que necesita continuar con su recuperación.
Lo que no imaginaba era que, al intentar cobrar su pensión, tendría que demostrar que seguía vivo.
Fue a cobrar su pensión y le pidieron un acta de defunción
Después de que Edilberto regresó a casa, su hijo acudió al Banco del Bienestar para intentar cobrar el apoyo correspondiente al bimestre agosto-septiembre.
La respuesta que recibió lo dejó desconcertado: el beneficiario aparecía como fallecido y le solicitaron un acta de defunción.
Le dijeron que yo ya estaba muerto… lo que le pidieron fue el acta de defunción”, contó.
De acuerdo con lo que explicó la familia, el supuesto registro habría surgido después de que el hospital reportara presuntamente por error el fallecimiento de Edilberto.
El problema es que aquel supuesto fallecimiento nunca ocurrió.
Edilberto estaba en casa, recuperándose de las picaduras de abeja y tratando de volver a caminar con normalidad.
Sin embargo, el registro administrativo tuvo consecuencias concretas: el pago que esperaba recibir quedó suspendido y, según le informaron, podría tener que esperar hasta finales de octubre o incluso noviembre para volver a disponer del apoyo.
Para un adulto mayor cuyo ingreso principal es esta pensión, la espera no es un asunto menor.
Un funcionario llegó a su casa
La historia dio otro giro el jueves 1 de octubre, cuando un funcionario de la Secretaría de Bienestar acudió al domicilio de Edilberto, ubicado en la calle 112 número 20, entre Niños Héroes y 14, en el barrio de San Joaquín.
La visita tenía como propósito verificar la situación del beneficiario. Sin embargo, según el relato de Edilberto, durante el trámite le solicitaron entregar su tarjeta bancaria, su credencial de elector y el NIP.
El adulto mayor decidió no proporcionar esos datos.
Su negativa no fue por falta de interés en solucionar el problema, sino por temor a que su información pudiera ser utilizada de manera indebida. Recordó que las propias autoridades han advertido a los beneficiarios sobre la importancia de no compartir el NIP ni los datos de sus tarjetas.
Así, el hombre que necesita demostrar que está vivo también terminó enfrentando otra preocupación: cómo recuperar su pensión sin poner en riesgo sus datos personales.




