Un adolescente de 15 años perdió una mano durante una protesta estudiantil en Lens, en el norte de Francia, en una jornada marcada por bloqueos, enfrentamientos y daños a instalaciones, mientras cientos de liceos permanecían parcial o totalmente cerrados.

Según una fuente sindical policial, el joven habría recogido una granada de dispersión utilizada por agentes antidisturbios, que posteriormente explotó mientras la tenía en la mano. Las circunstancias exactas del incidente son investigadas.

El ministro francés de Educación, Édouard Geffray, calificó lo ocurrido como una situación “humanamente dramática” y pidió prudencia mientras se determina qué sucedió.

La lesión ocurrió en medio de una movilización que este lunes alcanzó a más de 400 de los 3 mil 700 liceos de Francia, de acuerdo con el Ministerio de Educación.

Los estudiantes protestan desde mediados de septiembre por la falta de profesores, los horarios sobrecargados y el deterioro de las instalaciones educativas.

La protesta que terminó con un adolescente herido

El joven se encontraba entre los manifestantes en Lens cuando ocurrió la explosión.

La versión proporcionada por una fuente sindical policial sostiene que el adolescente tomó del suelo una granada de dispersión empleada durante la intervención de los agentes antidisturbios. El artefacto habría explotado en su mano y provocado la amputación.

Hasta ahora, no se ha establecido públicamente de manera definitiva cómo ocurrió el incidente ni bajo qué circunstancias el adolescente tomó el artefacto.

La investigación deberá determinar la secuencia de los hechos y establecer las responsabilidades correspondientes.

Mientras tanto, el episodio elevó la tensión de una protesta protagonizada principalmente por jóvenes de entre 15 y 18 años.

“Faltamos a clase para darles una lección”

En París, el movimiento estudiantil también tomó las calles.

Un tercio de los 468 centros de secundaria de la región estaba afectado este lunes. Frente a distintos establecimientos, estudiantes bloquearon accesos, corearon consignas y mostraron pancartas.

Una de ellas, colocada frente al liceo Turgot, resumía la intención del movimiento.

Faltamos a clase para darles una lección”.

Los estudiantes reclaman más recursos y denuncian problemas que, según aseguran, se han acumulado durante años.

Está claro que el sistema educativo no funciona”, declaró Alma, estudiante del liceo Charlemagne.

Simon, alumno del mismo centro, cuestionó la respuesta de las autoridades.

Creen que, solo porque nos dejan expresarnos en una plataforma, en internet, vamos a dejar de bloquear los accesos y de estar enfadados, pero esta indignación lleva años ahí”.

Bloqueos, incendios y enfrentamientos

La movilización comenzó el 17 de septiembre en un liceo de Créteil, en la región parisina, y posteriormente se extendió a otras ciudades.

En Rennes se registraron concentraciones estudiantiles, mientras que en Lille la protesta derivó en incidentes.

Marquesinas de autobús fueron dañadas y contenedores fueron incendiados, por lo que la policía tuvo que intervenir.

El gobierno francés asegura que la movilización ha dejado también daños en centros educativos.

Desde el inicio de las protestas, el ministro Geffray denunció que 24 establecimientos fueron “incendiados o saqueados”.

El Ejecutivo también reportó más de 5 mil detenciones, 85% de ellas correspondientes a menores de edad.

Mientras las protestas continúan, el gobierno impulsa un proyecto de ley para que quienes ocasionen daños a bienes públicos asuman el costo de las reparaciones.

El primer ministro, Sébastien Lecornu, planteó que las indemnizaciones puedan descontarse de prestaciones familiares y ayudas para vivienda, aunque se mantendría un nivel mínimo de ingresos.

La iniciativa provocó rechazo entre sindicatos y organizaciones de izquierda.

Sophie Binet, secretaria general de la CGT, calificó la propuesta como un “anuncio populista” y advirtió que podría terminar afectando a las familias más vulnerables.