El choque entre América y Monterrey no concluyó de forma pacífica tras el pitazo final. A pesar de que el marcador terminó empatado a un gol y la repartición de puntos dejó la paridad en el terreno de juego, los ánimos en las tribunas se trasladaron rápidamente fuera de la cancha.
El principal foco de la controversia ocurrió en el pasillo que conduce hacia la zona de vestidores del inmueble capitalino. En dicho sector, integrantes de la delegación visitante tuvieron que enfrentarse a una dura recepción por parte de un grupo de seguidores locales que buscaban increparlos directamente.
Entre los miembros del equipo regio, Guido Binini, auxiliar técnico dentro del cuadro de trabajo de Matías Almeyda, fue la figura central de las agresiones verbales. Las imágenes captadas en el lugar registraron con claridad cómo distintos fanáticos encararon al argentino con descalificaciones directas respecto al desempeño del plantel.
El episodio quedó grabado por varios de los asistentes presentes en la zona y las secuencias comenzaron a viralizarse de inmediato en plataformas digitales. En las imágenes se escucha con nitidez el reclamo de los hinchas que recriminaron al estratega con gritos como “¡No pudiste, no pudieron!”.
La hostilidad manifestada en el pasillo no provino de un solo espectador, sino que involucró a un sector más amplio de la grada azulcrema. Varios seguidores se arremolinaron cerca del punto de tránsito de los futbolistas para descargar su frustración contra los integrantes de la Pandilla.
Entre las conductas captadas por las cámaras figuraron ademanes de burla y señas obscenas lanzadas desde la tribuna. Incluso niños y mujeres se aproximaron a los cristales divisorios para realizar gestos ofensivos contra la comitiva regiomontana a su paso hacia los vestidores.
Problemática zona VIP del Estadio Banorte
Esta zona del estadio ha sido escenario previo de situaciones de alta tensión debido a las características de su infraestructura. La presencia de paneles transparentes ofrece un contacto visual sumamente cercano entre los aficionados y los protagonistas, lo que suele propiciar intercambios verbales subidos de tono.




