“Señor asno, quítese de la cabeza una vanidad tan necia. No es a usted, sino al ídolo, a quien se rinde este honor; la gloria le corresponde”.

Jean de La Fontaine

Una firma más, una foto más. El gobierno anuncia prosperidad; el productor calcula cuánto de esta realmente le dejarán conservar. El oro verde tiene muchos interesados: unos lo cultivan, otros lo exportan y otros cobran sin ensuciarse los zapatos.

Ayer, 1 de octubre, Claudia Sheinbaum anunció dos acuerdos con el sector aguacatero para fortalecer la producción y la exportación. Qué idea tan original, dijo nadie nunca… Faltó bautizarlos “Aguacate del Bienestar”. Como leí en algún tuit de X: mañana podrán celebrar el agave, el pollo, la leche y hasta los ajolotes... Las obligaciones gubernamentales alcanzan para una temporada completa de ceremonias. Para no mucho más que eso.

Siendo objetiva, sí hay una novedad: el Certificado Laboral para la Agroexportación, obligatorio desde ese día. Lo antiguo es todo lo demás; lo que ya existía. La obligación de respetar derechos laborales y dar seguridad social, por ejemplo.

Total, que el segundo piso de la transformación ha creado otra manera de acreditar deberes ya existentes. Ahora falta que el gobierno acredite los suyos… Espere usted sentado.

Porque cumplir requisitos sanitarios, ambientales y laborales es indispensable; esto debiera ser obvio. La cuestión es que ninguno —NINGUNO—sustituye la seguridad de productores, trabajadores, inspectores y transportistas. El certificado no espanta al extorsionador. Tampoco sirve de escolta.

En agosto, una alerta de seguridad interrumpió las inspecciones y los nuevos embarques de aguacates de Michoacán hacia Estados Unidos. Senasica anunció la reanudación total el 13 de agosto. La lección estaba servida: una amenaza puede cerrar lo que años de trabajo abrieron. Y la carpeta impecable se queda mirando cómo madura la fruta.

El daño tampoco termina en la empacadora. La inseguridad puede castigar a quien nunca recibió una amenaza: basta con que su cosecha compita con mercancía que perdió su salida. SDPnoticias reportó el 10 de agosto una caída de al menos 25% en el Mercado de Abastos de Guadalajara por la sobreoferta asociada a la suspensión.

Pero hay una contradicción todavía más incómoda. El crimen NO necesita arruinar la industria para lucrar con ella. Eduardo Guerrero lo explica al analizar la infiltración criminal de las cadenas de suministro: el comercio legítimo puede seguir funcionando mientras otros extraen rentas.

El economista Mancur Olson estudió el incentivo del “bandido estacionario” para preservar la actividad de la que obtiene ingresos. La analogía ayuda: al extorsionador puede convenirle una huerta productiva, exportadora y puntual con la cuota. La gallina sigue poniendo; alguien más recoge parte de los huevos.

Así, expandir el negocio sin reducir el control criminal puede ampliar también la base de la extorsión. Presentar mayores exportaciones como éxito suficiente omite la pregunta esencial: ¿cuánto de esa riqueza conserva quien la produce y cuánto termina financiando a quien lo amenaza?

Yo quiero ver al gobierno cumplir un estándar tan exigente como el que impone al exportador. Protección de inspectores, rutas seguras, extorsiones investigadas y responsables procesados. El productor presenta documentos; la autoridad debe presentar RESULTADOS. ¿O su certificado de cumplimiento es la fotografía en el acto protocolario de ayer?

Quien paga impuestos y además paga piso sostiene dos poderes, aunque solo uno tenga reconocimiento legal. Esa doble factura revela quién puede imponer condiciones en el territorio. El gobierno administra el expediente; el criminal fija el precio de trabajar.

La noticia real, válida e importante sería que el productor pueda sembrar, cosechar y vender sin comprar permiso para seguir vivo. Mientras tanto, la firma tiene tinta y el malestar sigue teniendo cuota.

Giro de la Perinola

México aportó el 83% del volumen de aguacate fresco importado por Estados Unidos en 2025, según el USDA. Perú y Colombia también abastecen ese mercado. No sustituirán de golpe la oferta mexicana, pero las interrupciones reiteradas dan motivos para diversificar proveedores.

Mientras Palacio celebra acuerdos, otros pueden cultivar nuestra clientela. Atención.