Un bochornoso desenlace tuvo la ida de los octavos de final de la Copa Chile 2026 entre Everton de Viña del Mar y Universidad de Chile. El partido fue suspendido a falta de siete minutos luego de que barristas azules lanzaran bengalas hacia la cancha y las tribunas del Estadio Sausalito.

Los graves incidentes dejaron en suspenso la definición de la llave entre ambos equipos, considerando que el partido de vuelta está programado para este domingo en el Estadio Nacional.

Mientras la dirigencia de los ruleteros solicitará que la revancha no se dispute y que sea Everton el que avance directamente a los cuartos de final, el alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, tomó postura frente a los incidentes y pidió que, en caso de disputarse la vuelta, esta se juegue sin público en el Estadio Nacional.

“El partido de Everton-U de Chile en el Estadio Nacional NO se puede jugar con público”, escribió el edil a través de su cuenta de X.

“Y debe ponerse un punto final a lo que está pasando con el fútbol chileno. Hay dos actores claves: los dueños de los estadios y los de los clubes. De ellos depende que esto pare”, agregó Sichel.

Por ahora, resta esperar que el directorio de la Federación de Fútbol de Chile decida si se disputarán los minutos restantes del partido de ida, si se jugará la revancha o, en el peor de los casos, si la llave se dará por finalizada y uno de los dos equipos será declarado ganador por un marcador de 3-0.

Por ahora, el futuro de la llave quedó en manos del directorio de la Federación de Fútbol de Chile, que deberá decidir entre reanudar los minutos pendientes de la ida, mantener la revancha programada o dar por terminada la serie con un triunfo por 3-0 para uno de los dos equipos.