SEÑOR DIRECTOR:
Un récord de transacciones no es un certificado de salud económica.
El Cyber cerró con 20% más operaciones y un ticket promedio 15% menor. Las ventas crecieron 2,5% en pesos. Pero un cálculo simple, usando el IPC anual de septiembre como referencia, apunta a una caída cercana al 1,5% al ajustar por inflación. Hubo más movimiento, pero el monto vendido perdió terreno frente al alza de los precios.
Farmacias crecieron 55% y supermercados 20%, mientras los durables avanzaron mucho menos. Ese contraste cobra peso con una inflación de 4,1%, todavía sobre la meta de 3%, y un desempleo de 9,6%. Cuando comprar lo básico exige una oferta, el descuento deja de ser un premio y se convierte en condición para consumir.
Para las empresas, vender más muchas veces tampoco garantiza ganar más. Si las rebajas reducen la contribución por unidad sin liberar suficiente inventario, queda capital inmovilizado y aumenta la presión por nuevos descuentos. Un círculo vicioso que no se rompe contando transacciones.
La pregunta de fondo es sencilla: si los chilenos necesitan esperar un Cyber para comprar lo básico, ¿celebramos una economía que permite consumir más o que las empresas cedan margen para que las familias no consuman menos?
Tomás Varela
Fundador de Milimetrix





