Diré

Sin rodeos diré todas las cosas sobre las que me

interrogas.

Diré

desde el origen y desde el auge. Si la Palabra se hace Larga:

perdón, señor. Porque sin calma ni lentitud la

muchacha

de respuestas divinas abrió los labios como en

otro tiempo y, desde el inicio, entregadas al equívoco

–palpitantes–:

gritó, al contrario, derramó un grito confuso y en

el que todo se mezcla, –un grito improferible brilló en su

garganta, devoradora de laurel, surgió un lenguaje

imitando la voz sonora, repitiendo la voz cuya

pregunta constriñe –la de una esfinge–:

ensombrecedora.

Atado por mi respiración y mi memoria

escucharás, todopoderoso, lo que surge en lo más profundo

de ti:

compacto, erra de extremo a extremo donde el

poema es comarca, erra a través de sus caminos de un decir

desdichado, de un decir imposible que anuda lo que la lengua

nos deja entender: palabras veladas: desveladas.

Erra de un extremo a otro hacia ese lugar, sendero

agotado por un ir y venir. Erra por un claro donde puedas

guiarnos en esta oscuridad.

Cuando haya cortado la cuerda del inicio

entraré en el relato, en el éxodo de las palabras oblicuas de la

historia.

Me he golpeado en la piedra inaugural. Como un

corredor alado.

La casi luz del día más allá de la abrupta fijación de la

colina de robles. La claridad de la mañana atravesaba el aire, se desplegaban las fascinantes plumas del Caballo, cerca de Cerne el más antiguo de los antiguos lo dejó acostado, a tu hermano del vientre partido de tu madre. Ahí: en la calma perfecta, desde el surco de las rocas que el mar asedia los marinos surgieron, cortaron lo que los mantenía en la ribera las amarras. El mar, el que nos amamanta y el que asesina a las vírgenes, las muchachas de mil pies lo golpearon muchachas de hermosos ojos con sus remos muchachas barcos del monte Calvo muchachas blancas negras espuma coral cigüeñas más allá de las Calidnas aparecieron las velas que brillaban en la popa la figura atada y los brazos extendidos, las telas flotando por los aires que vienen del norte siguiendo el mundo de las estrellas, de la violencia de un viento abrasador. En ese momento