Anthony Bourdain se baja de un avión en medio de la amazonia para contar la cultura gastronómica de la región, se sube a una motocicleta y en un derrape sale volando de ella. Él fue chef, cambió la forma de contar historias alrededor de la comida y se quitó la vida en Francia en 2018, pero la noche del viernes regresó un momento a la vida a través de su legado de la mano del cantante puertorriqueño Álvaro Diaz.
Eran las 9:30 de la noche en la Ciudad de México cuando Álvaro salió finalmente al escenario con una chaqueta blanca que simulaba una filipina de chef, con corte recto y abotonada, SiCheff fue el primer tema de la noche, y ahí en lo alto de una barra kaunta (barra de chef) se dispuso a ser el Omakase de la noche (omakase se refiere a la experiencia culinaria en la que el comensal deja todas las decisiones en el chef, y el título del disco del puertoriqueño).
Afiló los cuchillos y en compañía de otros cocineros, sus bailarines, comenzó un repertorio de platillos musicales, MDF, Fatal Fantassy, Bimel y Treinel sirvieron sólo como entrada; todo ambientado en la cultura japonesa. Y cuando terminaba el aperitivo y cada uno de los actos siguientes, aparecía un chef que reflexionaba sobre la cocina, como un símil de la vida, por ejemplo, hay que saber manejar el fuego, ni muy intenso, ni muy abajo, dependiendo del platillo.
Para mí, la cocina es una metáfora de la vida, todo toma sentido cuando le pones salsa, todo está crudo, pero pones salsa y cambia por completo”, dijo el boricua.
Su público, un séquito de 19 mil espectadores, estaban a su alrededor viendo cada movimiento de sus instrumentos y disfrutando, depositando la confianza en el chef y llegó el primer plato fuerte de la noche.
Pienso en ti, Problemón, BYAK, Seleda y 1000 canciones desfilaron emplatadas en la mesa para gusto de los presentes que saboreaban cada momento del concurso como si se tratara del mejor sushi de Tokio, como si fuese el último sashimi que hubiese probado el propio Bourdain en uno de sus tantos viajes a la capital japonesa.
“Si tuviera que elegir una sola ciudad en el mundo para comer toda la vida sería Tokio”, decía Bourdain. Y por esa influencia que dejó en la gastronomía, Álvaro lo recordó esa noche en el Palacio de los Deportes.
“Quería hacerlos sentir como si Anthony Bourdain regresara”, expresó, miles ahí no sabían a quién se refería Álvaro, pero no hacía falta, tenían su propio chef en la pista y disfrutaban con él llenos de euforia, pero glotones, querían más, y llegaba el postre a la mesa, la cereza del pastel.
Se trató de un desfile de invitados, comenzando con Rubi, luego Jesse Baez, Papi Souza y Nsqk, el mexicano oriundo de Nuevo León, todo en un repertorio lleno de emociones, de sabores intensos, otros amargos, otros que, aunque no quieren volver a probar, disfrutaban cantando como la dolorosa canción Mami 100pre Sabe, que cantó Álvaro junto a Nsqk.
Parecía que la experiencia culinaria había terminado, pero no sin antes disfrutar la sobremesa: Babysita e InaRow62, fueron despidiendo lentamente la noche hasta el final, donde Álvaro dejó la última reflexión de la noche.
La comida es para cuidar a los tuyos, porque, como dicen, la gente no se acuerda de cómo lo hiciste, sino de cómo los hiciste sentir, cuida de los tuyos”, concluyó.
Pero también agradeció al público que le ha permitido ser el artista que quiere ser y apoyarlo en todos los momentos de su carrera, pero como decía Bourdain: “Siempre he creído que la buena comida, el buen comer, tienen que ver con asumir riesgos”, y Álvaro los ha tomado todos, aunque no figure este año en los Latin Grammy, llenará dos fechas más en la capital mexicana que no deja de llamar su segunda casa.



