El crecimiento del PT y el Partido Verde es uno de los frutos, si se les puede llamar así, más evidentes de los gobierno de la cuarta transformación. Y claro, ambos partidos pasaron de ser meros satélites electorales, útiles para ganar algunos puntos en los procesos electoras o votaciones legislativas, ser verdaderos factores de poder. Ahora no se quedan contentos con unos plurinominales, bancada propia en la Cámara de Diputados y un grupito de senadores. Eso ya no es suficiente. ahora quieren gobiernos estatales completos. Y tienen razón. Por un lado, en el caso del Verde, cuentan con estructuras locales sólidas, por ejemplo en San Luis Potosí y en Quintana Roo pueden ganar. El PT tiene presencia local en varios lados y, más allá de números y porcentajes, exige algo que Morena no le quiere o no le sabe dar: trato digno como socios y no como simples paleros, aunque lo hayan sido en su momento.

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