1.Un empresario exitoso me describió cómo funcionó la corrupción en las grandes obras públicas de López Obrador. “El balastro es con Amílcar”, era la orden que los obligaba a comprar a las empresas de Amílcar Olán, el amigo de Andrés López Beltrán, la grava para asentar las vías de los trenes. Millones y millones de pesos. Así se publicó aquí dos veces. Nadie lo desmintió. No creo que lo desmientan jamás. 2. Con la pujanza discursiva que acompaña a las acciones relevantes, el secretario Omar García Harfuch informó ayer de la captura de Iván Cazarín Molina, El Tanque, uno de los principales capos del Cártel Jalisco. “Mejorar cada día la seguridad y garantizar la tranquilidad de las familias es la prioridad de la presidenta Sheinbaum”, puntualizó. El grupo de Amílcar presumía sus relaciones con él. “Saben aquí que yo conozco a El Tanque”, aseguró, por ejemplo, su hermano Luis Alberto Olán. La grabación fue dada a conocer por LatinUS en agosto. 3. De acuerdo con documentos oficiales, el gobierno de López Obrador proyectó que un promedio de 134 mil personas viajarían cada día de 2026 en el Tren Maya. Sin embargo, también según cifras oficiales, entre enero y septiembre de este año sólo lo han hecho 3 mil 256 pasajeros por día: 98% menos de lo calculado. Sí: 98% menos. No existía una demanda de usuarios. Pero inventaron que la había. Mintieron y construyeron. 4. ¿Cómo se llamó la obra de tres actos?