Tamym Maulen, director de la Fundación Pablo Neruda, sigue recordándolo con claridad. Fue un mediodía primaveral de octubre de 2018 cuando La Chascona, la casa de Pablo Neruda en el barrio Bellavista, recibió a una célebre visitante, la poeta canadiense Anne Carson.
De visita en Chile gracias a una alianza entre la Cátedra Abierta en Homenaje a Roberto Bolaño de la UDP, el Centro para las Humanidades UDP y el festival literario, FILBA Santiago, la autora aprovechó su estadía en la capital y pidió conocer el domicilio del parralino, Premio Nobel de Literatura 1971. Al lugar, Carson llegó junto a su marido y a la académica de la UDP, Bernardita Bolumburu.
“La poeta Verónica Zondek nos contó que Anne Carson quería visitar la casa y gestionamos la visita -recuerda Maulen a Culto-. Fue una visita a casa cerrada para ellos. Lo que no recuerdo es si tuvimos que cerrarla de manera especial, por lo tanto, es muy probable que la visita haya sido un día lunes, porque es el día en que la casa está cerrada. Por lo general, ese día la abrimos para visitas coordinadas previamente, para que puedan tener un recorrido privado. Debe haber sido a las 12:00 del día. Siempre se mostró muy humilde, muy sencilla. Recuerdo que ocupaba un jockey, se veía muy gringa, muy relajada, pero muy elegante a la vez”.

La visita de Anne Carson, ese 2018, impulsó el conocimiento de su obra en Chile, así lo cree el librero Sergio Parra, de Metales Pesados. “Yo creo que su poesía estalló en los últimos años, sobre todo tras la visita que hizo a Chile invitada por la Universidad Diego Portales, cuando vino a dar una conferencia y una lectura. Algunas editoriales independientes en Chile también han publicado algunas cosas, como Bisturí 10. Así empezó a circular”.
A sus 76 años, Anne Carson recibió esta semana el Premio Nobel de Literatura, un reconocimiento para el que figuraba desde hacía tiempo entre las favoritas de las casas de apuestas y de los lectores. Su obra tiene la frescura y la originalidad de cruzar la antigüedad clásica, la poesía y el pensamiento. De hecho, la Academia Sueca aseguró que el reconocimiento se le entregó “por su obra audaz e ingeniosa que, en un diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”. La secretaria permanente del organismo, Ingrid Carlberg, confirmó que Carson “estaba muy tomada por sorpresa” cuando recibió la notificación.

II
¿Por dónde pasó este premio?, ¿cuáles fueron los puntos clave que le dieron el Nobel a Anne Carson? La poeta Verónica Zondek comenta: “Son muchos los que me gustaría destacar. Sólo me referiré a algunos. El primero es que trabaja con una libertad imaginativa y formal que potencia todo lo que hace. El segundo es que su ojo está siempre ubicado en un lugar que le permite desarrollar un punto de vista que quiebre las certezas y le permita transitar por intersticios antes no vislumbrados. El tercero es que su trabajo con lo fragmentario, tanto en la historia que nos narra como en el uso de los distintos géneros literarios, es siempre sustancial y nos lleva como lectores a profundidades y lugares insospechados”.
“En definitiva, me parece que Carson nos entrega una mirada de lo humano que es profundamente crítica y audaz y que abre rendijas para mirar y percibir lo que la historia y el mito, con sus personajes buenos y malos, nos entrega ordenadamente. Carson es crítica, divertida, inteligente, sabia y desafiante. La lectura es, para quien la disfruta, un verdadero regalo sin fin”.
La escritora Rossana Dresdner, ganadora del Premio Municipal de Literatura de Santiago 2025, es una atenta lectora de Anne Carson. “Su manera de abordar la escritura / arte / comunicación no sólo conversa con la forma y el fondo de los tiempos que estamos viviendo, sino que también abre ventanas a nosotros, quienes muchas veces no sabemos dónde mirar, cómo leer o expresar lo que está ocurriendo. Ella invita a ampliar la mirada, a no temerle –sino por el contrario– a buscar la duda, a pensar más allá de lo evidente y, como escritora, a crear olvidando lo obvio, borrando si es necesario la frontera entre objetivo y lo subjetivo y cuestionando lo definitivo”.

También nos entrega su mirada la escritora María José Navia, académica de la Facultad de Letras UC. “La erudición luminosa y paciente que sopesa, con tremendo cuidado, cada palabra que lee (de otros) y que invita a la propia página. Una escritura que va siempre entretejida con la lectura atenta y la traducción de autores clásicos, así como también con el ojo atento a la obra de pintores como Francis Bacon, o las películas de Antonioni. La obra de Anne Carson es una fiesta de la inteligencia y la precisión por la palabra”.
El poeta y editor, Matías Rivas, opina: “La mezcla de la literatura clásica con las vanguardias es esencial para entender a Carson. Es una autora que corre riesgos, que experimenta y que incluye la traducción, la parodia y lo confesional en sus textos, tanto poemas como ensayos. Es original y, a la vez pertenece a la tradición. Juega con esa tensión”.
Sergio Parra tiene una lectura: “El cruce entre pensamiento y poesía que caracteriza a Anne Carson tiene un fuerte impacto en Chile. Resuena, sobre todo, en la poesía escrita por mujeres, que desde Gabriela Mistral se ha distinguido por integrar escritura y pensamiento, a diferencia de una escritura meramente formal”.

III
La obra de Anne Carson ha podido ser traducida y publicada directamente en Chile, Verónica Zondek hizo ese trabajo con el libro Red Doc. “Siempre que elijo traducir a un o una poeta elijo un poemario que me interesa y conmueve pero que intuyo dice mucho más de lo que estoy leyendo en esa primera lectura. La traducción es ante todo una manera de leer profundamente. Un viaje que en el que te aventuras por caminos desconocidos y misteriosos donde te encuentras con conocimientos y regalos de todo tipo. Con Red Doc nadé y buceé varios años y me zambullí con intensidad en sus mantos de sentido y experiencia”.
Zondek relata que el trabajo de traducir fue bastante fluido. “Ella no opinó sobre la traducción. Cree plenamente en la capacidad lectora de quien la traduce. Durante la tarea de traducir sólo me contestó dos preguntas. Todo el resto me dijo ‘Has lo que quieras, decide tú’”.

La académica y docente UDP, Bernardita Bolumburu ha traducido los volúmenes Bakkhay, Antigo Nick y Electra (de próxima publicación), tres particulares lecturas de Carson del mundo griego clásico. “Traducir a Anne Carson fue una experiencia muy enriquecedora y difícil también. Ella ha traducido muchas tragedias griegas del griego al inglés y yo hice la traducción al español entonces hay un trabajo lingüístico que recorre tres idiomas. El inglés es un idioma muy sintético y yo fui cotejando las diferentes versiones en español de las obras trágicas y el resultado fue muy interesante. Carson no solo traduce sino también reescribe y ahí reside uno de sus valores como escritora y como poeta, ya que logra plasmar en sus adaptaciones el sentido trágico de los antiguos griegos”.
“Creo que ahí radica uno de sus mayores valores como poeta y escritora, que es traer el mundo de la antigüedad clásica grecolatina a la actualidad contemporánea, mostrando de esta forma, que siempre hay un eterno retorno y siempre se vuelve a los clásicos -añade Bolumburu-. Esto reafirma la vigencia que tienen las tragedias griegas y la tradición cultural que recibimos desde el lenguaje y sus códigos, transformados por la escritura de Carson, y a la vez transmitiendo los tópicos y temáticas que se repiten una y otra vez”.

“No solo con el mundo griego, los autores latinos como Catulo, son de su mayor interés -añade Matías Rivas-. La antigüedad es la zona desde la cual despega su obra. Diría que Carson sobrepasa la idea de alta y baja cultura. Es capaz de traducir a Simonides y de dedicar un texto a Rosalía”.
“Carson es la autora inmensa que es porque es profesora de griego antiguo y, sobre todo, la traductora que es -apunta María José Navia-. Está en su poesía, está en sus ensayos, está en esa maravilla que es Nox o Float. En Nox, por ejemplo, entreteje un texto interminable sobre el duelo que incluye la única carta que existe de su hermano (fallecido en el extranjero y de quien la autora no se alcanzó a despedir), sus propias reflexiones sobre el dolor, y el proceso paciente y minucioso de elegir cada palabra para traducir una elegía que Catulo le dedica también a su hermano muerto. El duelo de Carson se transforma en un duelo dentro del lenguaje, en una traducción imposible de un hermano ‘que nunca termina’”.

IV
“Realizó el recorrido de la casa con mucho silencio y contemplación -recuerda Tamym Maulen-. La visitó lentamente. Ella nos contó que había leído a Pablo Neruda, por supuesto, nos contó de su admiración”. En La Chascona, como en todas sus casas, Neruda tenía una impresionante acumulación de objetos, lo cual asombró a la canadiense. “Quedó sorprendida por las colecciones de Pablo Neruda, sus objetos, sus colecciones de arte, de pintura, le llamaron mucho la atención”.
Otro aspecto que le interesó a Carson fue la historia de la vivienda, sobre todo tras el golpe de 1973. “La casa fue allanada por los militares unos días después de la muerte de Pablo Neruda, después estuvo cerrada durante toda la época de dictadura para luego reabrir como museo cuando llegó la democracia. Esa historia le fascinó porque estaba conociendo la historia de Chile”, señala Maulen.

Bernardita Bolumburu también estaba en el lugar, pues acompañó a la escritora durante todo su periplo. “Durante los días que estuvo en Chile además de las actividades que tenía en la UDP recorrió algunos lugares. La llevé a ella y a su marido a andar en teleférico, bajamos el cerro caminando y luego fuimos a La Chascona, y almorzamos varias veces en El Huerto. El último día antes de irse nos invitó a almorzar y fuimos con Julieta Venegas al Huerto, porque se habían conocido días atrás en la FILBA de Buenos Aires”.
“Conversamos mucho y fue una experiencia enriquecedora y única para mí. Desde entonces mantenemos contacto y me manda sus libros por correo cuando publica. Es una persona muy agradable, elegante, sobria, reservada y con un acervo cultural enorme. Su paso por Chile fue un valioso aporte”.

Como una guía de lectura, consultamos acaso los imperdibles de la obra de Anne Carson. “Un libro que atesoro en mi biblioteca es Nox, que escribió cuando supo de la muerte de su hermano, y que ella misma calificó como ‘un epitafio en forma de libro’. Una obra que, de manera multifuncional y multisensorial, se arma cruzando palabras, textos sueltos, fotografías, recortes, cartas, sellos, postales y dibujos, todos los cuales le recordaban la vida de su hermano. Una forma muy bella, amplia y profunda a la vez, de rescatar a un ser amado”, dice Rossana Dresdner.
“Nox me transformó por completo como lectora -comenta María José Navia-. Fue lo primero que leí de Carson, en 2010, en un curso que tomé durante mi doctorado en Georgetown con una profesora que también es una poeta extraordinaria: Carolyn Forché. Escribí sobre ese libro en diálogo con otro ensayo glorioso de Carson sobre la traducción: Economía de lo que no se pierde. Es fascinante leer a Carson y ver cómo un libro lleva a otro (su reflexión sobre Al faro, de Woolf, en su ensayo Variaciones sobre el derecho a guardar silencio es de una inteligencia de otro planeta (todo el ensayo lo es) y las formas en las que mezcla la poesía, con la traducción, con el análisis más académico (en ese sentido, otro libro fundamental para mí es Decreación, del que no dejo de aprender)”.
Por su lado, Matías Rivas menciona: “La belleza del marido, Hombres en sus horas y Decreación son tres volúmenes de alta potencia poética, singulares, llenos de emoción e inteligencia. De sus ensayos me quedo con Eros: dulce amargo, una investigación iluminadora sobre el deseo, un tema de eterna actualidad”.

V
“Chile es uno de los países que más la ha leído, debido a la tarea que hizo Cuadro de Tiza y Bisturí 10 de publicarle plaquettes y libros, hace ya casi 10 años, a un precio asequible”, dice Gerardo Jara, el librero de La Inquieta. Es que de alguna manera, Anne Carson es una poeta que siempre tiene demanda en librerías, aunque no sea la más alta. “Sus títulos, igualmente brillantes, publicados por editoriales españolas, suelen ser más caros y de más difícil salida, pero una vez que se ha comenzado es cosa de tiempo para que se vayan vendiendo”.
“Interés, sí, pero moderado la verdad”, apunta Karmele Ruiz de Gopegui, librera de Catalonia. “Lo que ocurre es que la poesía en general no despierta mucho interés, representa una parte de las ventas muy baja de la librería. Entonces, De vez en cuando hay gente que viene preguntando por Anne Carson, pero es gente que tiene mucho interés en la poesía, conoce la obra de autores extranjeros”.
Karmele agrega un dato: “El jueves creo que se vendieron un par de libros suyos. Aún nos quedan libros de ella en la librería. Al contrario de lo que pasó el año pasado con Krasznahorkai, que se vendió todo lo que teníamos el mismo día que anunciaron el Nobel. Yo creo que esta, al ser poesía, no despierta tanto interés.”

Desde Metales Pesados, comenta Sergio Parra. “Ahora están preguntando porque ganó el Nobel, pero siempre se ha vendido Anne Carson. Sus libros no son baratos, son publicados todos en España, aunque algunas cosas se hicieron en Chile y otras se han publicado en Argentina. Pero sí, siempre están preguntando por ella”.
“Mi candidato era Raúl Zurita, que es otro poeta que de alguna forma genera esa idea entre escritura y pensamiento -concluye Parra-. Hacia allá ha ido el Premio Nobel en los últimos tiempos: si uno ve a los autores que han ganado, tiene que ver con esa idea de que, más que narrar o hacer poesía, se trata de pensar”.





