Entre mediados de abril y comienzos de octubre, en un espacio de poco más de cinco meses, Anne Hathaway irrumpió en los cines con un total de cinco películas: Mother Mary, El diablo viste a la moda 2, La odisea, El final de la Calle Oak y Verity: La sombra de un engaño, que debutó en las salas chilenas el jueves pasado. Un volumen que resulta una rareza para una actriz que se ubica entre las estrellas más afamadas del firmamento de Hollywood.

Pero ha llegado el momento de tomarse una pausa: tras completar uno de los períodos más ajetreados de su trayectoria –y mientras gana fuerza la idea de que en enero de 2027 obtendrá la tercera nominación a los Oscar de su carrera–, se tomará una pausa para ser madre por tercera vez, como lo reveló al mundo en junio de este año.

Justo antes de concentrarse en su familia y alejarse un tiempo de sus labores de la industria, la actriz protagoniza una conferencia con medios internacionales, entre los que se encuentra Culto.

“No quiero adelantarme a los acontecimientos, pero creo que estoy entrando en una nueva etapa. Esa es la sensación, como si estuviera sucediendo realmente”, señala a través de Zoom.

La actriz comparte esos pensamientos a raíz de su interpretación de Penélope, la reina de Ítaca y uno de los personajes centrales de La odisea, la exitosa superproducción de Christopher Nolan. Esposa de Odiseo (Matt Damon) y madre de Telémaco (Tom Holland), ha gobernado durante años en solitario a la espera del retorno de su desaparecido marido, pero el tiempo se le agota y se ve cada vez más presionada para elegir a una nueva pareja. Esas circunstancias la han forzado a volverse una experta en caminar por una delgada frontera.

“Ella siempre es consciente del peligro de ir demasiado lejos o de cruzar la línea, especialmente en los últimos años con la presencia de los pretendientes. Sin embargo, cuando Antínoo (el personaje de Robert Pattinson) entra en sus aposentos, ella no intenta complacerlo, ni encandilarlo, ni ser amable, ni nada por el estilo. No se muestra autoritaria al despedirlo, pero su actitud viene a decir: puedes irte, no eres importante para mí”, explica.

“Y me gustó estar en una edad en la que podía interpretar a un personaje como ese: alguien que sigue su propio camino y se enfoca en sus propios sentimientos, sin intentar necesariamente despejarle el terreno a los demás”.

Hathaway observa que ha tenido la oportunidad de colaborar con Nolan en diferentes momentos de su trayectoria: al término de sus 20 hizo Batman: El caballero de la noche asciende (2012), luego al inicio de sus 30 filmó Interestelar (2014) y ahora, al llegar a los 40, realizó La odisea, tal vez la actuación más aclamada de todas las que ha logrado junto al cineasta.

“Él impone un gran respeto, pero a la vez es muy cercano. Es una combinación realmente increíble”, afirma, junto con describir al director como “un artista brillante y una gran mente, alguien que, al mismo tiempo, es una persona con los pies en la tierra. Es inevitable que esa experiencia te enriquezca”.

Y profundiza: “Y creo que lo que hace que mi experiencia sea única es que he trabajado con él a lo largo de tres décadas distintas de mi vida. Siento que él ha influido profundamente en mí en cada una de estas etapas. Y en este momento en particular –ahora que ya tengo una carrera y una familia, y considerando que él ha sido de ese modo desde que lo conozco–, me inspira aún más la forma en que él y Emma (Thomas, su productora y esposa) logran armonizar su ambición con sus vidas personales”.

La actriz se quiebra al revivir un momento clave de la película: cuando Odiseo se declara ganador del desafío que ella misma ha impuesto a los pretendientes y Penélope constata que su esposo ha regresado.

“Ella ha estado esperando este sentimiento. Ha estado esperando esta liberación durante 20 años. Es esa mezcla de... Perdón, me emociona pensarlo ahora mismo. Ella se pregunta: ¿Es real? ¿Estoy soñando? ¿He muerto? ¿Es un truco? ¿Qué está pasando? Y todo eso estaba ahí. Está en la historia; ha formado parte de la historia durante miles de años. Es una historia que se ha cantado y contado, y fue un honor y un placer absoluto para mí formar parte de ella”, sostiene.

Finalizado el rodaje de La odisea, no tuvo demasiado tiempo para alargar la despedida de su personaje. ¿El motivo? La filmaciones de El diablo viste a la moda 2, donde volvió a interpretar a Andy Sachs y se reencontró con Meryl Streep, Emily Blunt y Stanley Tucci. “Tuve que dar la vuelta la página rápidamente. No pude quedarme aferrada a los recuerdos como lo habría hecho de otro modo”, apunta.

Luego, en otro momento de la conferencia, enfatiza que Rachel getting married (2008) estaba encumbrada como una experiencia “sublime” en su trayectoria. “Luego llegó La odisea, y ahora tengo dos experiencias que alcanzan esas cotas gracias a esa vivencia inmersiva, a esa sensación de formar parte de un elenco y de tener tanto que hacer. Fue algo espectacular en todos los sentidos”.

“No, por supuesto que no voy a despedirme de ella ni a olvidarla. Probablemente nunca llegue a soltarla del todo; voy a conservarla, porque es un tesoro”, subraya en relación a la cinta de Nolan.

Fuera de su presencia en la próxima temporada de premios –donde su nombre se da por descontado–, la actriz ya tiene un siguiente proyecto para cuando reanude su actividad: la secuela de Días de trueno (1990), donde Tom Cruise retomará su rol y Hathaway encarnará a un personaje por ahora desconocido. Llegará a los cines en junio de 2028.