Argentina anunció planes para ofrecer la ciudadanía a extranjeros adinerados a cambio de aportes en efectivo o inversiones en bonos del gobierno, mientras el presidente libertario Javier Milei busca nuevas fuentes de dólares para la endeudada nación.
El ministro de Economía, Luis Caputo, presentó el llamado plan de “pasaporte dorado” en un evento para inversores en París y señaló que se espera que las solicitudes se abran antes de fin de año.
Los solicitantes tienen dos opciones: hacer un aporte no reembolsable de 350 mil dólares al Tesoro argentino o invertir 800 mil dólares en un nuevo bono del gobierno que debe mantenerse durante siete años. Los aportes aumentarían según el tamaño de la familia; se espera que una familia de cuatro pague 500 mil dólares, indicaron funcionarios.
Conseguir dólares es crucial para Milei mientras se prepara para postularse a la reelección el próximo año. El Tesoro argentino enfrenta casi 25.000 millones de dólares en pagos de deuda en moneda extranjera con vencimiento en 2027. Pero, tras haber reducido sus opciones de financiamiento al postergar un regreso a los mercados internacionales de bonos, el gobierno busca fuentes alternativas de ingresos.
Un consorcio de firmas de inversión que asesora al gobierno estimó que el programa de ciudadanía paga podría recaudar hasta 2.500 millones de dólares para Argentina si recibe el número de solicitantes previsto.
Ciudadanía con alcance global
Los llamados programas de “visa dorada” se han vuelto cada vez más comunes entre los países con escasez de efectivo que luchan por atraer a extranjeros con grandes recursos, y alrededor de 60 naciones ofrecen privilegios de residencia a cambio de inversiones únicas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó su propio programa de “tarjeta dorada” para Estados Unidos el año pasado.
Los programas de ciudadanía por inversión van más allá: ofrecen más derechos y un pasaporte que abre puertas en el exterior. Solo alrededor de una docena de países tienen programas activos, entre ellos, algunos pequeños estados insulares del Caribe.
Argentina, una nación de 46 millones de habitantes perteneciente al G-20, hogar de una vasta naturaleza patagónica y de una capital culturalmente vibrante, está a punto de convertirse en el primer país sudamericano en sumarse a sus filas.
“El pasaporte argentino es un pasaporte que realmente se utiliza muy bien, es aceptado en más de 140 países”, afirmó Caputo, refiriéndose a los destinos que los argentinos pueden visitar sin obtener una visa por adelantado, desde China y Rusia hasta el espacio Schengen de Europa y la mayor parte de América Latina.
Para las personas adineradas de países que enfrentan restricciones de visado, ya sea en el sudeste asiático o en el mundo árabe, la ciudadanía argentina podría facilitar los viajes y los negocios internacionales, dijo Kristin Surak, profesora de la London School of Economics y autora de “The Golden Passport: Global Mobility for Millionaires”.
“No se trata solo de los beneficios que obtienes dentro de Argentina”, sostuvo Surak. “También obtienes beneficios a nivel global en términos de adónde puedes ir”.
Un segundo pasaporte como plan B
Los expertos del sector señalan que la clientela de estos programas cambió desde la pandemia de COVID-19, ya que hay más estadounidenses y europeos —cuyos pasaportes ya ofrecen amplios viajes sin visa— que buscan un punto de apoyo en el exterior como vía de escape en un momento de creciente incertidumbre geopolítica.
“El Cono Sur de Sudamérica es el destino definitivo como plan B. No está de camino hacia ningún lugar estratégicamente importante. Es una región que siempre se mantiene al margen de los conflictos armados globales”, señaló Christian Nesheim, editor de Investment Migration Insider, una revista especializada. “Es autosuficiente en alimentos y en energía”.
Un país con historial de golpes militares, cesaciones de pagos e inflación descontrolada, que durante mucho tiempo llevó a su propia élite empresarial a buscar oportunidades en el exterior, podría parecer un refugio improbable para inversores que persiguen estabilidad. Pero Milei intenta replantear a Argentina como un destino para la riqueza extranjera, recortando el gasto público, desmantelando regulaciones y cortejando inversiones en los vastos recursos petroleros y minerales del país.
Caputo indicó que la idea del programa de ciudadanía por inversión surgió durante la visita de Milei a Sun Valley, Idaho, en julio de 2024, cuando ejecutivos tecnológicos expresaron interés en obtener la ciudadanía argentina.
Milei, que se autodefine como “anarcocapitalista”, ha cultivado estrechos vínculos con multimillonarios tecnológicos de orientación libertaria como Elon Musk, un defensor abierto del impulso de Milei por achicar el Estado. El año pasado, Musk blandió una motosierra que le regaló el líder argentino como símbolo de su propia campaña para recortar el gasto del gobierno de Estados Unidos.
Otro aliado ideológico es Peter Thiel, cofundador de la empresa de software Palantir, quien trasladó temporalmente a su familia a Buenos Aires en abril. Registros corporativos obtenidos por The Associated Press muestran que una empresa vinculada a su firma de inversión, Thiel Capital, es dueña de una mansión de 13,5 millones de dólares en el exclusivo barrio porteño de Barrio Parque. Thiel también obtuvo la ciudadanía de Nueva Zelanda en 2011, recibiendo una exención especial de los requisitos habituales de residencia.
“Creo que esta historia de ‘Peter Thiel en Argentina’ quizá sea una especie de prueba de concepto (para el programa de ciudadanía)”, señaló Philippe Amarante, socio director y jefe de asesoría gubernamental en Henley & Partners, una consultora que ayuda a clientes a obtener pasaportes en todo el mundo.
“Representa esta idea de que las personas independientes, adineradas y exitosas tienen opciones en el mundo. Y si ofreces los entornos y los hábitats adecuados, el ecosistema adecuado, podrían elegirte”.
Los riesgos de vender la ciudadanía
Los programas de pasaporte dorado han recibido críticas desde hace tiempo por su vulnerabilidad a la corrupción. El Grupo de Acción Financiera Internacional, el organismo mundial de vigilancia contra el lavado de dinero, ha advertido que los delincuentes explotan los programas de ciudadanía y residencia para ocultar sus identidades, lavar riqueza ilícita y evadir a la justicia.
En un golpe para la industria de la migración por inversión, el máximo tribunal de la Unión Europea dictaminó en abril de 2025 que el programa de pasaporte dorado de Malta era ilegal, al declarar que la ciudadanía de la UE no podía venderse. Otros países también han eliminado programas de residencia a cambio de dinero, mencionando preocupaciones que van desde el dinero sucio hasta la asequibilidad de la vivienda.
Caputo prometió evitar esos escollos, con agencias de inteligencia y de supervisión financiera que ayudarán a verificar la identidad de los solicitantes, sus antecedentes penales y el origen de los fondos.
El objetivo, dijo, es proteger “el prestigio internacional de la ciudadanía argentina”.
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