Astrónomos del Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Electrónica (INAOE) hicieron un hallazgo destacable sobre la complejidad química en el proceso de formación de estrellas, utilizando el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM).

La revista científica Astronomy & Astrophysics (A&A) aceptó recientemente el artículo para su publicación. La investigación “se enfocó en un embrión estelar que tiene por característica especial su prominente actividad química en los chorros de gas que emanan de su protoestrella”, informa el comunicado oficial de la Secihti.

Debido a la alta capacidad del Gran Telescopio Milimétrico para detectar señales débiles de objetos de grandes dimensiones, fue posible para los investigadores cartografiar la emisión del ácido isociánico, molécula precursora fundamental para la química orgánica compleja, continúa el comunicado.

“Este descubrimiento resalta la importancia del GTM en la detección de estructuras extendidas con emisión molecular débil, que los grandes arreglos interferómetros de telescopios suelen filtrar y que radiotelescopios de antena única más pequeños no pueden detectar o visualizar con nitidez; de esta manera las observaciones con el GTM ofrecen la claridad necesaria para resolver estructuras que emiten luz relativamente débil a escalas intermedias.

La cámara espectroscópica SEQUOIA con la que cuenta el telescopio fue esencial para este descubrimiento”, afirma el investigador de la Secihti en el INAOE y uno de los autores del estudio, Arturo Iván Gómez Ruiz.

El artículo se llama “The L1157 filament as traced in HNCO by the LMT” y contó con el trabajo de investigadores de la Secihti comisionados al GTM en el INAOE, de la coordinación de astrofísica también del INAOE, el INAF-Observatorio Astrofísico de Arcetri en Italia, el Observatorio Astronómico Nacional de España y la Universidad de Massachusetts-Amherst.

Entre los hallazgos de la investigación destaca que “la emisión de la molécula HNCO no solo proviene del gas expulsado por la protoestrella, sino que traza perfectamente la parte más densa de la estructura filamentaria de gas y polvo subyacente.

El descubrimiento demuestra que esta molécula es un excelente trazador de las partes más densas de los filamentos en las nubes moleculares donde se forman las estrellas”.

“Pero más importante aún es que su presencia en este gas filamentario frío indica que los ingredientes necesarios para la síntesis de la química orgánica compleja ya están bien establecidos en etapas muy tempranas de la formación estelar, incluso antes del calentamiento provocado por el nacimiento de la estrella o por las ondas de choque producidas por los chorros de gas que esta expulsa durante su formación,” añadió Gómez Ruiz.

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