En lo que va del año, 130 millones 69 mil 100 cigarros ilegales han sido asegurados en la aduana del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) por personal de la Marina y la Agencia Nacional de Aduanas de México, los cuales la delincuencia organizada pretendía ingresar camuflajeados de mercancías como palillos perfumados, equipo de audio o básculas electrónicas.
Este contrabando desde Asia representa un daño fiscal estimado de 695 millones de pesos.
Estadísticas de la Secretaría de Marina (Semar) obtenidas por EL UNIVERSAL refieren que los meses con el mayor número de unidades aseguradas son enero, con 60 millones 928 mil cigarrillos; febrero, con 25 millones 640 mil, y agosto, con 20 millones 831 mil 800.
Los cigarros proceden de Corea del Sur; Narita, Japón; Bangkok, Tailandia; Singapur; Sri Lanka; Dubái, Emiratos Árabes Unidos; China y Taiwán.
Expertos en comercio exterior y Ciencias Químicas señalan que la invasión de cigarrillos ilegales o pirata va mucho más allá de la pérdida recaudatoria o de una ilegalidad aduanera: es un fenómeno que genera distorsiones en comercio exterior, competencia, salud pública, seguridad y Estado de derecho.
En cuanto al riesgo sanitario, los productos introducidos se elaboran fuera de los canales formales y de los controles relacionados con su origen, composición y fabricación. Un cigarrillo apócrifo puede contener restos de alfombra, madera, aserrín, pelusa, telas y de cualquier producto que pueda dar la textura del tabaco.
En los primeros nueve meses de este año, los elementos navales y de Aduanas incautaron en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México 180 toneladas de cajetillas. El 21 de septiembre, los efectivos decomisaron en el Benito Juárez 2 millones 400 mil cigarros apócrifos de un embarque procedente de Pekín, China, documentado como palillos perfumados o ambientadores de varillas.
El embarque se encontraba conformado por 200 cajas distribuidas en nueve tarimas con un peso de 3 mil 983 kilos.
El 2 de septiembre se identificaron dos cargamentos de cigarrillos ilegales, con 5 millones 438 mil 400 unidades, provenientes de Singapur, que fueron documentados como bocinas y básculas eléctricas.
Sergio Barajas Pérez, socio de Comercio Exterior y Aduanas en Basham, Ringe y Correa, dice a El Gran Diario de México que en este periodo hay un daño fiscal estimado de 695 millones de pesos.
Agrega que el contrabando de cigarros debe ser considerado no sólo como una infracción aduanera o fiscal, sino como una distorsión estructural del mercado que impacta simultáneamente las finanzas públicas, la competencia, la salud pública y la eficacia del sistema de comercio exterior mexicano.
El experto en comercio exterior, aduanas y administrativo subraya que es una distorsión severa de la competencia, ya que los importadores y comercializadores legales deben absorber aranceles y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
También el Impuesto al Valor Agregado (IVA), costos de cumplimiento regulatorio, permisos sanitarios, etiquetado, trazabilidad y obligaciones aplicables. “Quien introduce mercancía ilegalmente puede eludir buena parte de esa estructura de costos y colocar el producto en el mercado a precios artificialmente bajos”, precisa el especialista.
Tonatiuh Fierro, doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), considera que la persistencia del contrabando de cigarrillos desde Asia a México puede responder a la demanda de bajo precio, eludiendo los elevados aranceles y las estrictas regulaciones de control sanitario en el país.
Señala que, a pesar de ser una actividad visible, no es un asunto prioritario en la agenda de política exterior mexicana.
Gabriel Vera, investigador en Ciencias Químicas por la Universidad Nacional, comenta que un cigarrillo apócrifo puede contener restos de cualquier producto que pueda dar la textura del tabaco y sea inflamable.
“Evidentemente estos materiales pueden estar contaminados con pesticidas, veneno para ratas, cantidades altísimas de alquitrán y otros metales pesados nocivos para la salud. Y aceleran el desarrollo de enfermedades pulmonares, como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), pérdida gradual de la capacidad para respirar, se empiezan a llenar los pulmones de flemas”, subraya.
Fidel Alejandro Sánchez Flores, investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM, dice que el consumo del tabaco se asocia a muchas enfermedades y no solamente a cáncer de pulmón.
Agrega que el impacto es más profundo, genera una exposición sistémica que afecta prácticamente a todos los órganos, está vinculado con infartos, derrames cerebrales, EPOC y con más de 20 tipos diferentes de cáncer. El investigador subraya que de los 7 millones de personas que mueren al año por causa del tabaquismo, 1.6 millones son fumadores pasivos.
Menciona que el cigarrillo, legal o ilegal, destruye todo el organismo, no sólo los pulmones; al fumar un cigarro se desatan muchas sustancias químicas, entre las cuales hay compuestos tóxicos, además, la nicotina que se consume produce la dependencia.
Sánchez Flores indica que el primer riesgo es desarrollar cáncer tanto en la boca, laringe, esófago, vejiga, riñón, páncreas, estómago, hígado, colon y recto. “Fumar aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, daña la capa interna que tienen los vasos sanguíneos. También están las enfermedades respiratorias, como enfisema, EPOC, asma”, externa.
El doctor y maestro en Salud Pública, Cristhian Aldo Muñoz Madrid, refiere que en el caso de los cigarros apócrifos no existen certezas sobre las sustancias que contienen ni los controles bajo los cuales fueron elaborados.
Para el fumador activo, dice, el humo del tabaco afecta pulmones y el sistema cardiovascular, aumentando el riesgo de enfermedades respiratorias crónicas, infarto, enfermedad vascular y cáncer.
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