Estados Unidos vende cada vez más gas natural licuado (GNL) al mundo. Según la Administración de Información Energética de EE. UU. (EIA), sus exportaciones crecieron 23% en el primer semestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior. En este contexto surge una pregunta: ¿el boom exportador puede terminar encareciendo el gas que llega a México?
México obtiene de Estados Unidos cerca de tres cuartas partes del gas natural que consume, gran parte a través de ductos que cruzan desde Texas. Ese combustible es estratégico para el país; alrededor de 60% de la electricidad nacional se genera con gas natural, según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
¿Subirá el precio del gas natural en México?
Por ahora, no hay señales de eso. De hecho, el gas que México compra por ducto a Estados Unidos costó alrededor de 36% menos en el primer semestre de 2026 que en el mismo periodo de 2025, pese al crecimiento de las exportaciones estadounidenses de GNL.
Una de las razones es la abundancia de gas natural en Estados Unidos, especialmente en Texas. En muchas zonas productoras, el gas se obtiene como un subproducto de la extracción de petróleo, por lo que las empresas necesitan colocarlo en el mercado para mantener la producción petrolera.
En Waha, un punto de referencia del oeste de Texas, la oferta de gas llega en ocasiones a superar la capacidad disponible para transportarlo. Cuando eso ocurre, los precios pueden volverse negativos, es decir, los productores llegan a pagar para que otros se lleven el gas y así poder seguir extrayendo petróleo.
Un análisis de la Reserva Federal de Dallas explica que los grandes volúmenes de gas de lutitas producido mediante fracking en Estados Unidos, "han proporcionado una oferta amplia para las crecientes necesidades energéticas de México, manteniendo bajos los precios de la electricidad para industrias y hogares".
Aparajita Datta, especialista en política energética de la Universidad de Houston, lo resume así: "Desde la perspectiva mexicana, me beneficio del gas natural por ducto desde Texas porque obtengo precios más bajos que con el GNL transportado por barco", explicó a The Texas Tribune.
La diferencia es significativa. Mientras el GNL en Asia llegó a acercarse a los 30 dólares, Henry Hub, la principal referencia del precio del gas natural en Estados Unidos, rondó los 3 dólares. Gracias a su conexión por ducto con Estados Unidos, México sigue beneficiándose de gas barato. El acceso a gas a precios competitivos fortalece la competitividad de México, ya que se trata de un insumo clave para la generación de energía que requieren las industrias.
¿Qué podría cambiar este escenario?
La Secretaría de Energía (Sener) reconoce en su Plan de Desarrollo del Sector Hidrocarburos que el precio del gas natural en México está estrechamente vinculado a referencias estadounidenses como Henry Hub. Esto significa que, si ese indicador aumenta de forma significativa, la presión también podría trasladarse al mercado mexicano.
Algunos analistas consideran que ese escenario podría materializarse, aunque no en el corto plazo. La consultora Wood Mackenzie prevé que, hacia 2035, el precio del gas en Estados Unidos suba a cerca de 5 dólares, casi el doble de los 2.78 dólares que promedió en agosto de 2026. Entre otras razones, porque la demanda eléctrica crecerá, impulsada por los centros de datos y la inteligencia artificial, y ampliar la oferta será cada vez más costoso.
Los economistas de la Reserva Federal de Dallas estiman que Henry Hub podría mantenerse entre 3 y 5 dólares hasta 2030, aun cuando el crecimiento de la producción estadounidense se desacelere. También destacan que Estados Unidos dispone de amplias reservas de gas natural, equivalentes a aproximadamente 130 años de consumo.
¿Qué significa para México?
Por ahora, el auge del GNL no está encareciendo el gas que llega a México, y no hay señales de que eso cambie pronto. El riesgo está en el largo plazo. Si en Estados Unidos la demanda de gas crece más rápido que la producción, los precios podrían subir allá y afectar a México.
Incluso bajo estos escenarios, se espera que el gas natural en América del Norte siga siendo considerablemente más barato que en Europa y Asia. Para México, esto representa una ventaja competitiva relevante, al permitir el acceso a energía más asequible para la industria y la atracción de inversiones.
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