El precio del oro saltó 65% en 2025. A principios de año llegó a niveles récord de US$5 mil por onza, producto de una demanda de inversionistas privados y bancos centrales que, a nivel global, solo crece. Chile no es la excepción del fenómeno, con un consumo de oro físico que muestra una expansión sostenida desde la pandemia, y que ha impulsado la producción nacional de lingotes.
Así lo señala Juan Carlos Cano, director comercial de Aurus Joyería -controlada por Farellones Holding, matriz de negocios en la industria de la seguridad, tecnología, logística, inmobiliaria y alimenticia-, quien además explica que, en el país, el sector se divide en tres segmentos: la joyería de oro de 18 kilates, que tiene un impuesto al lujo de hasta un 34%; la lámina de oro como materia prima destinada a orfebres, con un impuesto del 19%; “y por último las monedas de oro, que tradicionalmente transaban en la Bolsa de Santiago. Pero ahí se han producido cambios”, señala.
Según Cano, “desde hace unos cinco años han surgido ofertas más allá de las monedas y la bolsa: lingotes de oro de 24 kilates, un producto de inversión exento de IVA”, detalla el ejecutivo.
En esa línea, explica que “el lingote es un artículo que tiene una forma específica, características concretas de acuñación y de seriado, y puede ser desde medio gramo hasta 30 kilos-50 kilos. Existen tres actores -incluyendo a Aurus- que hoy por hoy están vendiendo productos de inversión: una es la joyería Puma, que está fabricando unas pepitas de oro, y la tercera es La Casa de la Moneda, que fue el último actor en entrar”.
Cano comenta que Aurus cuenta con 78 tiendas desde Arica a Punta Arenas, “y probablemente la joyería que nos sigue tiene 18. Tenemos una parte muy importante del mercado de venta de joyas y de productos de inversión a nivel nacional. Me atrevería a decir que estamos, en ventas, por sobre el 90% del mercado”.
Actualmente, explica, la venta de lingotes y monedas representa en torno al 40-50% de la facturación de la empresa y supera el US$1 millón mensual, mientras que el remanente de las ventas corresponde a joyería.
En total, “Aurus vende en torno a 70-100 kilos de oro por año”, señala el ejecutivo, agregando que “no comercializamos oro de minas. Todo el oro que trabajamos proviene de personas que venden joyas en desuso, ese material se transforma mediante equipos que cuidan el medio ambiente y se crean los lingotes. Cada gramo es absolutamente rastreable”.
La pandemia y la inflación
“Pasamos de un escenario donde no había actores a uno donde hay varios, eso ya de entrada llama la atención. Nosotros tenemos ventas de lingotes crecientes año con año”, cuenta Cano a la hora de explicar cómo el mercado del oro físico ha cambiado en los últimos años.
El ejecutivo explica que la demanda por oro físico se disparó tras la pandemia de Covid-19, producto de los retiros de fondos previsionales de las AFP. Los recursos disponibles no solo dispararon la inflación, sino que también la demanda por el metal.
“La gente compraba como loca y eso también pasó con las joyas y los productos de inversión. Las monedas (de oro) en Chile se agotaron totalmente. No había importación de más productos y ese año vendimos en torno a 2.000 monedas”, comenta.
En esa línea, explica que “el precio del oro internamente se disparó, y no seguía el par del precio internacional porque no entraba oro por ninguna parte. Las monedas se agotaron y en ese momento nacieron los lingotes que nosotros venimos fabricando”.
Según Cano, a estos sucesos se sumó la invasión a Ucrania y la decisión de Estados Unidos de retener las reservas de dólares de Rusia. “Por primera vez el dólar se convirtió en un arma de guerra. Esa situación llamó poderosamente la atención de muchos países en el mundo, principalmente los no alineados con Estados Unidos. De manera que Rusia, India, los Emiratos Árabes y China comenzaron a reemplazar sus reservas mundiales, desplazando dólares por oro. Hasta el día de hoy, China es uno de los más grandes compradores de oro a nivel de reserva del mundo”, comenta.
Así, sostiene que el oro tradicionalmente ha sido el refugio para los inversionistas, “es decir, cuando sienten que la moneda está débil; que la inflación; que no tienen la certeza de inversión, vienen y se refugian acá”.
A diferencia del oro de inversión, la venta de joyas no se ha comportado igual. “Con el aumento del precio, las personas se abstienen de comprar joyas porque se ha incrementado el precio. La venta de joyas en Chile ha caído cerca de un 40% en el 2026 con respecto a lo que fue el 2025″, sostiene. Y agrega: “Eso ha llevado inclusive a que muchas joyerías tradicionales del centro de Santiago cierren sus puertas”.
Hacia adelante, las perspectivas para el metal se morigeran. En lo que va del año, el precio global del metal precioso cae en torno a 4,7% y la onza cotiza en torno a US$4.100, lejos del máximo de US$5.200 de principios de año.
A juicio de Cano, “en este momento el oro está en una etapa de receso que nos parece bien, porque un mercado con el oro subiendo de esa forma no es sano”.
“Nosotros consideramos que la demanda de este metal para Chile debería subir en una proporción de dos dígitos para el próximo año. Va a seguir subiendo y van a seguir apareciendo actores”, concluye.





