Primero fue la Fontana di Trevi. Desde febrero de este año, los visitantes deben pagar 2 euros para entrar al famoso monumento italiano. Ese mismo mes, Capri anunciaba acaban una serie de medidas para frenar el hormigueo incesante de turistas, como la prohibición de que los guías utilicen paraguas durante sus rutas. Muchas ciudades han incrementado los impuestos en alojamientos turísticos, o Japón ha subido el precio de su visado turístico. Ahora es Australia quien sigue esos pasos para poner límites a los visitantes en una de las principales atracciones turísticas del país: los Doce Apóstoles, una parada imprescindible de la Great Ocean Road, un sinuoso trayecto que recorre la costa occidental de Victoria.

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