Como invento poderoso del hombre, la ciencia es una gran ficción capaz de transformar nuestro destino. Un constructo escondido en fórmulas y lenguajes crípticos, alejados del alcance del conocimiento para la inmensa mayoría de la gente. La divulgación ayuda a desenmarañar la madeja, pero algunos elegidos van más allá y pueden transformarla en gran literatura. Es el caso de Benjamín Labatut (Róterdam, 1980) que ha dado en el clavo de esa metamorfosis con obras como La Antártica empieza aquí, La piedra de la locura y, sobre todo, Un verdor terrible o MANIAC (Anagrama).

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