Brasil acude este domingo a las urnas para elegir presidente en unos comicios atravesados por la disputa entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, el escenario económico, la relación con Estados Unidos y una serie de investigaciones que han sacudido a la política brasileña.
Los brasileños votan este 4 de octubre en la primera vuelta de unas elecciones presidenciales que han convertido la polarización política en uno de los principales ejes de la campaña. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, busca un cuarto mandato no consecutivo, mientras que el senador Flávio Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, intenta devolver al poder al movimiento político construido por su padre.
La elección tiene además una dimensión internacional. La relación con el gobierno de Donald Trump, las tensiones comerciales entre Washington y Brasilia y el interés de Estados Unidos por los minerales estratégicos brasileños forman parte del contexto que rodea una votación seguida de cerca dentro y fuera de América Latina.
Brasil utiliza un sistema de dos vueltas para la elección presidencial. Si ningún candidato obtiene más de la mitad de los votos válidos en la primera ronda, los dos más votados avanzarán al balotaje previsto para el 25 de octubre.
Los últimos sondeos muestran una contienda estrecha entre Lula y Flávio Bolsonaro, aunque existen diferencias entre los distintos institutos de opinión. Una encuesta de Datafolha publicada antes de la votación ubicó a Lula con 45% de los votos válidos y a Bolsonaro con 40%, mientras que otros estudios mostraron una distancia menor.
Las encuestas deben interpretarse como fotografías de un momento determinado y no como resultados electorales. La definición de la elección dependerá de los votos efectivamente emitidos y contabilizados este domingo.
Además de la presidencia, los brasileños elegirán gobernadores, diputados federales, diputados estatales y senadores, por lo que el resultado tendrá consecuencias sobre la composición del Congreso y la capacidad del próximo gobierno para avanzar con su agenda.
Lula busca un cuarto mandato
Lula llega a la elección como presidente en ejercicio y candidato del Partido de los Trabajadores. Su eventual triunfo le permitiría iniciar un cuarto período presidencial no consecutivo, algo sin precedentes en la historia democrática reciente de Brasil.
Su campaña ha puesto el acento en las políticas sociales, la reducción de la desigualdad y la defensa de la soberanía brasileña. Al mismo tiempo, el gobierno enfrenta cuestionamientos vinculados con el costo de vida, la seguridad y la situación de las finanzas públicas.
La economía se convirtió en uno de los temas centrales de la campaña. Aunque algunos indicadores sociales han mostrado mejoras durante el actual gobierno, el aumento del costo de vida y el endeudamiento de los hogares siguen formando parte de las preocupaciones de los votantes. Reuters señaló también que la deuda pública brasileña supera el 82% del PIB.
Flávio Bolsonaro intenta consolidar el voto de la derecha
Flávio Bolsonaro, senador por el Partido Liberal, busca capitalizar el respaldo al movimiento político de su padre, Jair Bolsonaro.
El expresidente fue condenado en 2025 a una pena de más de 27 años de prisión por su participación en una trama destinada a revertir el resultado de las elecciones de 2022. Actualmente cumple la condena bajo arresto domiciliario.
Durante la campaña, Flávio Bolsonaro prometió impulsar una amnistía para su padre y para otras personas condenadas por los acontecimientos relacionados con el intento de revertir el resultado electoral de 2022.
Su discurso también ha dado un lugar central a la seguridad pública. Entre sus propuestas se encuentran medidas más duras contra organizaciones criminales y una política de seguridad con mayor capacidad represiva. En materia económica, plantea una reducción del gasto público y medidas destinadas a limitar el crecimiento de la deuda.
Donald Trump y la relación con Estados Unidos
La relación entre Brasil y Estados Unidos se convirtió en otro de los temas de la campaña.
En 2025, la administración de Donald Trump impuso un arancel del 50% a productos brasileños y vinculó públicamente la medida con el proceso judicial contra Jair Bolsonaro. Posteriormente, Washington aplicó nuevas medidas comerciales relacionadas con lo que calificó como prácticas comerciales desleales.
Lula ha interpretado las decisiones estadounidenses como una forma de presión sobre su gobierno y ha advertido sobre una posible injerencia extranjera en la política brasileña. Estados Unidos, por su parte, ha rechazado las acusaciones de interferencia electoral.
Trump no ha realizado un respaldo formal a Flávio Bolsonaro, aunque ha recibido al senador en la Casa Blanca y ha expresado públicamente su cercanía con la familia Bolsonaro. El candidato brasileño, a su vez, propone fortalecer los vínculos con Estados Unidos e Israel.
La relación bilateral también tiene una dimensión económica. Brasil posee importantes recursos minerales considerados estratégicos para la transición energética y distintas industrias, mientras Estados Unidos intenta reducir su dependencia de las cadenas de suministro dominadas por China.




