La aprobación de la gestión de la presidenta peruana, Keiko Fujimori, cayó drásticamente en octubre, debido a una mayor preocupación por la economía y la delincuencia. Lo que se suma al recelo por el estrechamiento de los lazos con Donald Trump y Estados Unidos.
El índice de aprobación de Fujimori cayó hasta el 28,3% a principios de octubre, lo que supone un descenso de 14,5 puntos con respecto al mes anterior, según LatAm Pulse, una encuesta realizada por AtlasIntel para Bloomberg News y publicada este miércoles. La desaprobación ascendió al 53,6%, lo que supone un aumento de unos 13 puntos, de acuerdo con el estudio.
La agencia indicó que las cifras se relacionan con una erosión de las altas expectativas con las que se recibió a Fujimori cuando asumió el cargo a finales de julio, tras ganar por un estrecho margen la segunda vuelta en su cuarta candidatura presidencial.

La líder de Fuerza Popular había prometido restablecer el orden tras años de creciente inseguridad y agitación política, que llevaron a este país rico en cobre a cambiar de presidente en nueve ocasiones durante la última década.
Por otro lado, el 62% de los peruanos considera que la economía va mal, frente al 22% que opina que va bien, según la encuesta. Un porcentaje similar, el 64%, afirmó que la situación del mercado laboral es mala. Estas tres cifras han empeorado con respecto a hace un mes, según AtlasIntel.
A pesar de su caos político, Perú ha presumido de tener una de las economías más estables de la región en los últimos años. Sin embargo, indicó Bloomberg, estas perspectivas más sombrías probablemente reflejen las repercusiones previstas de un empeoramiento de las previsiones sobre el fenómeno de El Niño, ya que se prevé que sea el más intenso jamás registrado.
El banco central ha rebajado su previsión de crecimiento para 2026 al 3,2%, ya que El Niño afecta a la agricultura y la pesca, al tiempo que aviva la inflación, que ya ha superado el rango objetivo del 3% durante siete meses consecutivos.
Otro tema que les preocupa a los peruanos es la delincuencia, que también ha aumentado. De hecho, Bloomberg indicó que el 42% de los peruanos considera que la inseguridad es uno de los principales problemas a los que se enfrenta el país. Aunque esta cifra sigue estando muy por debajo de los máximos registrados hace un año, supone un aumento de más de tres puntos con respecto a la encuesta anterior.

Fujimori ha adoptado un discurso más duro en público tras unos dos primeros meses en el cargo más conciliadores, en los que trató de forjar coaliciones en el Congreso. A finales de septiembre, expresó su frustración con los legisladores, que llevan seis semanas debatiendo la solicitud de su administración de obtener poderes temporales para gobernar por decreto en materia de seguridad y respuesta ante desastres.
“Están poniendo a prueba nuestra paciencia”, afirmó Fujimori.
Desde entonces, la Cámara Baja ha aprobado una versión considerablemente más limitada de su solicitud y la medida se encuentra ahora en el Senado.
La mandataria anunció a comienzos de mes la creación de un “comando unificado” para enfrentar a la delincuencia en su país e invitó a los gobiernos de otras naciones a colaborar en esta tarea porque, según dijo, “la defensa de la vida de los ciudadanos no tiene bandera”.
“Invito a los gobiernos extranjeros a que compartan con nosotros su experiencia, su tecnología, su información y sus recursos contra el crimen. La defensa de la vida de los ciudadanos no tiene bandera”, señaló la gobernante durante una ceremonia celebrada en el Cuartel General del Ejército, en Lima.
Fujimori explicó que el “comando unificado” estará integrado por la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, para lo cual se va “a establecer un gran centro de control y operaciones para dirigir todas las acciones” de la lucha contra la criminalidad.

“El pueblo peruano está desesperado porque sale todos los días a trabajar con miedo de ser extorsionado o de morir en una balacera”, sostuvo la mandataria, antes de agregar que en una reunión del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional (Cosedena) se decidió “un gran cambio en la lucha contra la delincuencia”.
La presidenta reconoció este miércoles que la criminalidad ha avanzado en el país y “amenaza la tranquilidad” de los ciudadanos, al tiempo que defendió la estrategia de su administración mediante labores de “inteligencia, coordinación entre instituciones y operaciones policiales” sostenidas en las calles.
Esta semana, a raíz de un caso de agresión sexual de gran repercusión mediática ocurrido en una escuela gestionada por la Armada, Fujimori anunció planes para prohibir el maquillaje, las uñas pintadas y el pelo excesivamente largo o teñido en los centros de enseñanza pública, al tiempo que se revisará la longitud de las faldas del uniforme escolar, consignó Bloomberg.
Los críticos han establecido paralelismos con las medidas introducidas en las escuelas el año pasado por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, a quien Fujimori ha elogiado abiertamente.
Perú también se ha sumado recientemente al Escudo de las Américas, una iniciativa liderada por Estados Unidos para combatir el crimen organizado, en un momento en que la administración Trump busca ampliar su influencia en América Latina.
Casi la mitad de los consultados en la encuesta de AtlasIntel valora de forma desfavorable la disposición de los gobiernos regionales a cuadrarse con las políticas de seguridad de EE.UU., mientras que el 33% afirma que dicha alineación limita gravemente la autonomía de Perú para tomar sus propias decisiones en materia de delincuencia organizada.





