Los casos de sarampión en América van en aumento y durante los últimos días un caso encendió las alertas en Chile. Se trata de una paciente de 18 años que el 12 de septiembre llegó hasta el SAR de Conchalí con síntomas de lo que parecía ser sarampión. ¿El problema? El centro de salud no contaba con la tecnología necesaria para realizar el examen, por lo que fu traslada en ambulancia hasta un centro de mayor complejidad: el Hospital San José.
El tema es que como hace años no hay un brote en Chile, los lugares que realizan la pesquisa en la red no son muchos.
Así, el examen de la paciente fue derivado al Hospital Roberto del Río, donde se encargaron de enviar la prueba a un laboratorio, donde confirmaron que las sospechas eran ciertas: las muestras resultaron reactivas al sarampión, una de las enfermedades más contagiosas y mortales del mundo y que hoy tiene a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y a las autoridades chilenas en alerta.
De todas formas, en la formalidad el caso se mantiene como “sospechoso”, pues se debe confirmar la contramuestra con el Instituto de Salud Pública (ISP). Desde ya, eso sí, las autoridades recalcan que se trataría de un contagio importado.
Pese a eso, las miradas igualmente se posaron sobre el manejo del caso. Fuentes del hospital advierten que no se habrían adoptado todas las medidas necesarias: inmediatamente después de consultar, y pese a las sospechas de sarampión, la paciente fue dada de alta. El resultado del laboratorio no se conoció hasta 12 días después, el 24 de septiembre, perdiendo toda posible trazabilidad.
A eso se suma que la sospecha no habría sido notificada oportunamente en Epivigila -la plataforma utilizada por el Ministerio de Salud para la vigilancia y notificación de enfermedades-. Y es precisamente ahí donde surge una de las principales preocupaciones: quienes manejaron el caso señalaron que el sistema se encontraba con intermitencias, por lo que la alerta no se ingresó cuando correspondía. Sin embargo, otras fuentes insisten que existen mecanismos alternativos para informar este tipo de situaciones. Finalmente, fue el laboratorio privado que procesó la muestra el que alertó a las autoridades sanitarias sobre el resultado.
Es decir, se abrió una ventana de tiempo en que las autoridades ministeriales y la Seremi de Salud de la Región Metropolitana no habrían tenido conocimiento de la sospecha y, por lo tanto, tampoco pudieron activar oportunamente la vigilancia epidemiológica y la trazabilidad de los posibles contactos de la paciente.
Ante esto, la diputada del Partido Radical, Marcela Hernando, señala que esa ventana de tiempo entre que se tomó la muestra y se conoció el resultado es problemática: “La paciente pudo haber estado en contacto con muchísima gente. Y el problema es si tuvo contacto con gente que no está inmunizada, o sea, que no haya sido vacunada, que no haya tenido sarampión en su infancia, podría contagiarse y enfermar grave”.
“Es importante recordar que en Chile, durante 2026 se han notificado dos casos confirmados de sarampión, los cuales han sido importados e identificados a través de la vigilancia epidemiológica. De confirmarse este caso, pasaría a ser el tercero. Es importante recordar que la principal medida preventiva es la vacunación, así que el llamado que hacemos a todo adulto responsable de un niño que tenga 12 y 36 meses a verificar el estado de su vacunación y si no está al día acudir rápidamente al vacunatorio más cercano disponible para acceder a su dosis universal y gratuita”, se extiende el jefe de Epidemiología del Minsal, Jorge Vilches.
De acuerdo al balance de la OPS, Guatemala es el país con más casos en la región: 33.866 contagios y 45 fallecidos, le sigue México con 12.943 contagios y 22 muertes. Luego está Estados Unidos (3.471) y en cuarto lugar, Perú (2.292). La cercanía con Chile es evidente.
Estos cuatros países concentran el 99,5% de los casos confirmados por la OPS, que hacia fines de septiembre del año pasado observaba 11.213 casos. Y pese a que los contagios van al alza, en Chile los casos se pueden contar con los dedos de una mano. Hasta ahora, de hecho, solo se había confirmado uno.





