Sergio Pérez dejó el circuito de Bakú con sentimientos encontrados. Por un lado sabe que la posibilidad de la ansiada primera Q2 para Cadillac estaba cerca y, en carrera, la situación no fue mejor en cuanto al rendimiento, pero el tapatío reconoció que disfrutó de la competencia y sobre todo de haber exprimido el MAC-26 hasta la última gota de su potencial.
En la carrera del sábado en Bakú, una pista donde ha ganado en dos ocasiones en el pasado, Checo Pérez había demostrado que el uso del nuevo motor Ferrari bajo la actualización del ADUO 2 estaba dando resultados en cuanto al rendimiento, pero desafortunadamente no fue suficiente.
"Estuvimos con los Audi, estuvimos en esa mezcla”, expresó el mexicano quien se mostró orgulloso de haber tenido que obligar a Williams a cambiar su estrategia.
“Obligamos a Sainz a entrar a pits porque podíamos adelantarlo”, indicó Pérez quien reconoció que, incluso ante la falta de potencia en la larga recta de dos kilómetros, logró mantener con conducción la diferencia con el pelotón de los Williams, Haas y los Audi señalando que sacó "el 150% de este auto"
Ante esta situación, que le permitió colocarse por un momento dentro de los 12 mejores antes de regresar a la realidad del top 15, Checo Pérez calificó su conducción para sentirse “orgulloso”.
“Luchamos contra coches que son un segundo o dos segundos más rápidos que nosotros. Ellos eran mucho más veloces y aún así pudimos quedarnos con ellos durante la carrera”.
Cuando haces una carrera como esta en donde vas al límite, te sientes realmente orgulloso".
El mexicano lamentó el reinicio final tras el accidente de los Alpine y Lando Norris porque el compactamiento del pelotón lo puso bajo los ataques de otros coches con mejor potencia.
"En el reinicio simplemente no tenemos velocidad en línea recta, así que nos caemos hacia atrás. Peleamos un poco con Piastri, creo que él tenía algún daño, pero es lo que es”.




