Este jueves 1 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Personas Mayores, una fecha que busca visibilizar los desafíos asociados al envejecimiento y promover una participación activa de este grupo en la sociedad.
En Chile, el fenómeno adquiere especial relevancia: actualmente hay 3.665.028 personas de 60 años o más, equivalentes al 19,8% de la población, alcanzando una relación de 111,9 personas mayores por cada 100 menores de 15 años.
En este contexto, especialistas plantean que uno de los principales desafíos es avanzar desde una mirada asistencialista hacia una que reconozca a las personas mayores como protagonistas de sus propias decisiones.
Nicole Chehade, jefa de Equipos de Cuidados de Acalis, sostiene que “promover que las personas mayores sean sujetos de derecho implica transitar de una mirada asistencialista a una que les permita decidir, elegir, aportar y exigir”.
Autonomía, participación y buen trato
Entre las recomendaciones para promover un envejecimiento activo se encuentran fortalecer la participación e inclusión social, respetar la autonomía e independencia, fomentar el bienestar y mantener roles activos. Esto implica considerar las preferencias de cada persona en actividades cotidianas, horarios y rutinas, además de reconocer su capacidad para tomar decisiones.
El buen trato también ocupa un lugar central. Desde Acalis destacan la importancia de llamar a las personas mayores por su nombre, evitar diminutivos, respetar su intimidad y no infantilizarlas. A esto se suma mantenerlas involucradas en las decisiones del hogar y de sus propios cuidados, como una forma de favorecer su independencia y evitar el aislamiento social.
El envejecimiento de la población también plantea desafíos sanitarios. La doctora Carmen Gloria Ili, investigadora de la Universidad de La Frontera, explica que con los años disminuye la capacidad de reparar el ADN y cambia la respuesta del sistema inmunitario, mientras las células acumulan una mayor exposición a factores carcinógenos. Sin embargo, enfatiza que “envejecer no significa necesariamente desarrollar cáncer”.
En materia de prevención, la especialista destaca factores que sí pueden modificarse, como no fumar, moderar el consumo de alcohol, realizar actividad física, mantener una alimentación equilibrada y acceder a vacunas que previenen infecciones asociadas a algunos cánceres. También subraya la importancia de los controles y la detección precoz según la edad, los antecedentes y los factores de riesgo de cada persona. “El riesgo aumenta con la edad, pero no es un destino”, recalca Ili.
Finalmente, la experta advierte que la edad por sí sola no determina la respuesta frente a un tratamiento contra el cáncer. No obstante, puede existir una menor reserva fisiológica y una mayor presencia de enfermedades crónicas y medicamentos, por lo que las decisiones médicas deben considerar el estado general, la autonomía y las condiciones particulares de cada paciente.





