Christa Pike recibió dos inyecciones letales, pero en contra de todo lo que se esperaba, fue encontrada “viva y roncando ruidosamente”, en palabras de su abogado. Dos dosis no lograron acabar con la vida de la mujer de 50 años, cuya ejecución estaba programada para el miércoles. Pike fue trasladada al hospital tras constatarse que su corazón seguía latiendo después del procedimiento.

Desde las afueras de la Institución de Máxima Seguridad Riverbend en Nashville, Tennessee, la periodista de The Associated Press Kim Chandler informó que, inicialmente, cuando se administraron las inyecciones, Pike parecía visiblemente despierta.

“Las persianas de la cámara de ejecución se cerraron por primera vez a las 19:46 y se volvieron a abrir a las 19:49″, dijo Chandler. “Abrió la boca varias veces y empezó a roncar ruidosamente. Jadeó en algunas ocasiones”, señaló.

“La cortina de la cámara de ejecución se cerró definitivamente a las 20:06; se la podía oír roncar ruidosamente —claramente muy viva— dentro de la cámara hasta que se pidió a los testigos de los medios de comunicación que abandonaran la zona, alrededor de las 20:53″, añadió Chandler.

Pike habría sido la primera mujer en más de 200 años en ser ejecutada en Tennessee y era la única mujer en el corredor de la muerte del estado sureño. El intento de ejecución mediante dosis del sedante pentobarbital siguió adelante, a pesar de una suspensión de último momento dictada el miércoles por un tribunal federal de apelaciones, la cual fue revocada por la Corte Suprema apenas una hora antes de la ejecución.

El gobernador de Tennessee, el republicano Bill Lee, de momento, ha ordenado detener las ejecuciones. No es la primera vez en el año en que algo sale mal con las inyecciones letales. Como la paradoja del veneno vencido, algunos expertos alegan que la sustancia con la que se ejecutan las condenas a muerte es difícil de conseguir, y probablemente la que le tocó a Pike habría expirado.

La historia de Christa Pike comienza en 1995, cuando tenía 18 años. Fue encontrada culpable del asesinato de una joven que ella veía como una “rival” romántica, y junto a su novio de entonces 17 años, Tadaryl Shipp, y su amiga Shadolla Peterson, de entonces 18, secuestraron, torturaron ya mataron a Colleen Slemmer, de 19.

El caso despertó un enorme interés público, sobre todo tras revelarse que los agresores habían grabado un pentagrama en el pecho de Slemmer, acto que Shipp admitió haber cometido posteriormente. Pike, quien asestó el golpe mortal en la cabeza de la víctima, destrozándole el cráneo, se quedó con un fragmento de este tras el suceso.

Pike y Shipp confesaron y fueron sentenciados por asesinato en primer grado en 1996. Pike fue condenada a muerte. En tanto Shipp, que tenía 17 años en aquel momento y, por tanto, no podía ser condenado a la pena capital, recibió una pena de cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional.

Colleen Slemmer, la joven asesinada por Christa Pike.

Tras el homicidio, a Pike se le diagnosticó trastorno bipolar y trastorno de estrés postraumático. En su solicitud de clemencia, afirmó que solo quería pelear con Slemmer, pero que acabó matándola en un ataque frenético al no poder “poner freno” a la situación. “Me llevó muchos años siquiera darme cuenta de la gravedad de lo que había hecho”, declaró Pike.

Su caso es sumamente inusual, dado que se trata de una mujer que cometió el asesinato cuando aún era adolescente. A los otros reclusos condenados a muerte a los 18 años, todos hombres, se les conmutó la pena por cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

“Christa es una mujer de 50 años que muestra remordimiento y comprende sus actos”, escribieron sus abogados al defenderla. Asimismo, argumentaron que Pike había sufrido terribles abusos durante su infancia, incluidas dos violaciones cuando tenía 11 y 17 años.

Clive Stafford Smith, abogado defensor de los Derechos Humanos y quien ha asistido a varias ejecuciones en apoyo a sus clientes en el pasado, declaró a Al Jazeera que existen dos razones probables por las que la inyección no logró matar a Pike.

“Lo primero es que los medicamentos probablemente estaban caducados. Algo que hemos observado mucho en los últimos diez años es que administran fármacos que ya no son válidos”, afirmó.

“Otro aspecto de Pike es que, como suele ocurrir con las personas que terminan en su situación, ha sufrido muchos abusos y problemas de drogadicción. Por ello, es posible que resultara muy difícil localizar sus venas e insertar la aguja. Además, en Estados Unidos los médicos tienen prohibido participar en este proceso; así pues, son personas sin la cualificación adecuada quienes administran estos fármacos, lo que podría haber provocado el fallo de la inyección”, añadió.

Asimismo, Stafford Smith cuestionó: “Son muy pocas las mujeres ejecutadas, y aún menos en Tennessee no ha ocurrido en 200 años. Es, por tanto, un retroceso a la época de 1820. Christa era apenas una adolescente y había sufrido abusos atroces en su infancia. Ahora tiene 50 años y es una persona totalmente distinta. Carece de sentido: ¿realmente hará esto del mundo un lugar más civilizado?”.

El miércoles, un tribunal federal había suspendido temporalmente la ejecución prevista, alegando motivos legales y técnicos. Sin embargo, una hora antes de que venciera el plazo de medianoche para la ejecución, la Corte Suprema de EE.UU. revocó la suspensión, permitiendo así que las autoridades penitenciarias procedieran.

Pike había solicitado ser ejecutada por un pelotón de fusilamiento compuesto exclusivamente por mujeres en lugar de mediante inyección letal, método que, según ella, temía que resultara demasiado doloroso. Sus abogados también habían argumentado que la inyección le causaría un sufrimiento equiparable a la tortura debido a que tiene “venas pequeñas”. Sin embargo, dicha petición fue denegada.

En una audiencia celebrada en agosto, sus abogados también propusieron la ejecución en la horca, señalando que fue el método que Tennessee utilizó por última vez para ejecutar a una mujer. El Estado se opuso a ello, argumentando que Tennessee no dispone ni del equipo ni de la autoridad legal para llevarlo a cabo. El juez dio la razón al Estado, pero dejó abierta la posibilidad de contar con un equipo de ejecución compuesto exclusivamente por mujeres.

Atada a una camilla en la cámara de ejecución, Pike se describió a sí misma en paz antes de su fallida ejecución. “Voy a dejar este mundo tal como pasé la mayor parte de mi vida: amando”, dijo en sus “últimas” palabras.

Lee y la Corte Suprema habían anunciado esta semana que no detendrían la ejecución de Pike. Antes de enterarse el lunes de que Lee no intervendría en su caso, Pike escribió una carta a NBC News, difundida por su consejero espiritual, en la que decía: “Se me conceda o no la clemencia, estoy en paz”.

“No tengo miedo a morir”, escribió Pike, quien lleva más de tres décadas en el corredor de la muerte. “Solo me pone nerviosa el proceso”.

Las autoridades de Tennessee señalan que cumplieron todos los pasos del protocolo y aplicaron las dos dosis de inyección letal a Pike. Sin embargo, con el paso de los minutos, la condenada solo se mostraba dormida, con su corazón aún latiendo, y como indicó su abogado, “roncando ruidosamente”, por lo que al final fue trasladada a un hospital.

Por el momento, la situación es incierta, ya que el gobernador de Tennessee, Bill Lee, ha suspendido todas las ejecuciones restantes de 2026 en el estado tras el incidente del miércoles con Pike y ha ordenado una revisión exhaustiva por parte de un tercero. Actualmente, ella se encuentra hospitalizada. Podría regresar al corredor de la muerte, pero Stafford Smith señaló que esto no es seguro.

“Hay muy pocas respuestas esta mañana. Es muy temprano. Hay muchas preguntas”, dijo Lee a los periodistas el jueves durante un acto sin relación con el caso, señalando que no había recibido actualizaciones sobre el estado de Pike. “Los habitantes de nuestro estado merecen que se respondan esas preguntas”.

“Es una tragedia. Nadie quería que ocurriera lo que pasó anoche”, dijo el gobernador. Y añadió: “Me resulta profundamente inquietante que esto haya sucedido en este estado”.

En una entrevista telefónica con NBC News a primera hora del jueves, la madre de Slemmer, May Martinez, describió el intento fallido de ejecución. “Fue un desastre”, dijo. “Intentaron ejecutarla y no murió”, agregó Martínez, quien quería que se llevara a cabo la ejecución y estaba furiosa con el gobernador, el director del Departamento Correccional y el fiscal general.

Uno de los abogados de Pike declaró que en el hospital se le estaban aplicando “medidas para salvarle la vida”. En comentarios enviados por correo electrónico a la BBC, uno de ellos afirmó: “Es muy probable que, como consecuencia del retraso en el inicio de la reanimación, sufra una lesión cerebral”.

El gobernador del estado ha ordenado una revisión externa y ha anunciado que la última ejecución prevista para este año no se llevará a cabo según lo planeado. “Ejecutar una sentencia impuesta legalmente es una de las responsabilidades más serias del Estado, y los habitantes de Tennessee esperan que se haga de una manera que no solo sea legal y constitucional, sino también efectiva”, declaró Lee en un comunicado.

Las autoridades aún no han aclarado si intentarán ejecutar a Pike nuevamente. Existen precedentes históricos de autoridades que realizaron un segundo intento de ejecución con reclusos del corredor de la muerte.

Cambio de protocolo

Esta fue la segunda vez en el año que Tennessee no pudo llevar a cabo una ejecución. En mayo, las autoridades estatales cancelaron la ejecución por inyección letal de Tony Carruthers, condenado por el secuestro y asesinato de tres personas en 1994, después de que los encargados de la ejecución intentaran sin éxito, durante más de una hora, colocar una vía intravenosa para administrar pentobarbital.

El protocolo de ejecución del estado estipula que se administre una segunda serie de jeringas con fármacos “si el recluso no ha fallecido” tras la primera serie. No especifica qué sucede si el sujeto sigue con vida después de la segunda serie.

En 2024, Tennessee anunció que cambiaría el protocolo de inyección letal -que utilizaba una combinación de tres fármacos- por el uso de un único medicamento: el pentobarbital. Esta decisión se produjo más de dos años después de que el estado suspendiera abruptamente la ejecución de Oscar Smith y reconociera que no había garantizado que los fármacos para la inyección letal hubieran sido sometidos a las pruebas adecuadas.

Robin M. Maher, directora ejecutiva del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, afirmó que lo vivido por Pike es algo “singular y sin precedentes”.

Otras siete personas han sobrevivido a complicaciones médicas derivadas de la incapacidad del equipo de ejecución para canalizar una vena y administrar los fármacos de la inyección letal. Sin embargo, nadie ha logrado sobrevivir tras recibir las sustancias empleadas en dichas ejecuciones, señaló Maher.

Según The Associated Press, las ejecuciones en Estados Unidos han disminuido drásticamente desde principios de siglo, a medida que crecía el rechazo público y aumentaban las preocupaciones sobre los costos y los fármacos utilizados en las inyecciones letales. No obstante, el número de ejecuciones casi se duplicó el año pasado, impulsado por un aumento récord en Florida.

Según Al Jazeera, Estados Unidos rara vez ejecuta a mujeres. Las mujeres representan 18 de las 1.683 personas ejecutadas desde que la Corte Suprema permitió la reanudación de la pena capital en 1976, lo que supone poco más del 1%.

Siendo Pike la única mujer en el corredor de la muerte del estado, Tennessee ha ejecutado a solo 17 personas desde 1976. Pike habría sido la trigésima persona ejecutada en Estados Unidos este año.