Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Noruega y Reino Unido condenaron este lunes las elecciones legislativas rusas realizadas también en territorios ucranianos ocupados por Moscú.
En una declaración conjunta, los cinco gobiernos calificaron esos comicios como una “farsa” y sostuvieron que su realización constituye una vulneración de la soberanía e independencia de Ucrania y de la Carta de Naciones Unidas.
La declaración se refiere específicamente a las votaciones de la Duma Estatal rusa efectuadas en Crimea y zonas ocupadas de Donetsk, Jersón, Lugansk y Zaporiyia. “Celebrar las elecciones rusas a la Duma estatal en los territorios ocupados temporalmente de Ucrania es una violación grave de la soberanía e independencia de Ucrania y de la Carta de las Naciones Unidas”, señalaron los países firmantes.
Países acusan un intento por “normalizar” la ocupación
Los cinco gobiernos sostuvieron que las elecciones forman parte de un sistema más amplio mediante el cual Rusia busca consolidar su presencia en los territorios ocupados. En su comunicado mencionaron la imposición de administración, legislación, medios de comunicación, educación, idioma y ciudadanía rusos, además de reportes sobre desapariciones forzadas, detenciones y torturas de ciudadanos ucranianos.
“Estas regiones son parte de Ucrania y celebrar elecciones no puede alterar el estatus de estos territorios según la ley internacional. Seguimos apoyando a Ucrania”, expresaron.
Canadá, por separado, informó que las elecciones de la Duma se desarrollaron entre el 18 y el 20 de septiembre y afirmó que no reconoce los resultados obtenidos en los territorios ucranianos ocupados.
El comunicado conjunto también llamó a la comunidad internacional a rechazar los intentos rusos de “normalizar” la ocupación y a mantener el respaldo a la integridad territorial de Ucrania dentro de sus fronteras reconocidas internacionalmente. Los firmantes exigieron además el término inmediato de la guerra y un alto el fuego “pleno, inmediato e incondicional”.
La posición de estos países se enmarca en el rechazo sostenido de distintos gobiernos occidentales a la incorporación de territorios ucranianos bajo control ruso. La declaración concluye enfatizando que, para los firmantes, “las fronteras nunca deben ser redibujadas por la fuerza”.





