Una travesura terminó en una desgracia dentro de la sala del Cine Apolo, un popular recinto que estaba ubicado en la colonia Guerrero, en el centro de la Ciudad de México; el lugar, inaugurado el 15 de octubre de 1948, con una capacidad original de 3 mil 650 espectadores, era propiedad de Emilio Azcárraga Milmo, "El Tigre", un destacado empresario mexicano, dueño y presidente de Grupo Televisa.
Durante la semana de inauguración del lugar se proyectó la película mexicana “La novia del mar”, de Gilberto Martínez Solares, protagonizada por María Elena Marqués y Rafael Baledón, las invitación para asistir al recinto se publicó en las páginas de EL UNIVERSAL, donde se se anunciaba que el costo de la entrada para los adultos era de un peso con cincuenta centavos, mientras que el precio para los niños era sesenta centavos.
El cine formaba parte de la llamada “Cadena de Oro”, era un salón con cierta elegancia que tenía butacas cómodas, un moderno equipo de sonido y un sistema completo de ventilación y calefacción.
Una marca de acojinado se anunció a propósito de la apertura del cine ubicado en una de las zonas más populares de la capital, el cual contaba con un confortable lobby.
“Acojinados Maravilla felicita cordialmente a don Emilio Azcárraga propulsor de la Cadena de Oro al agregar a su cadena el suntuoso Cine Apolo que hoy abre sus puertas. El suntuoso lobby del cine Apolo ha sido totalmente acojinado con la máxima comodidad que brinda la espuma de aire Maravilla”, se lee en el anuncio ilustrado con una mujer flotando por los aires.
El incidente violento en el Cine Apolo
El 9 de febrero de 1955 se informó de una suceso trágico dentro de la sala del Cine Apolo después de que un niño le pegara un chicle al cabello de una mujer que iba acompañada de su esposo, quien tras lo ocurrido reaccionó dándole un coscorrón al pequeño por su ocurrencia.
El incidente ocasionó que las luces de la sala se encendieran y que el resto del público se enterara de lo ocurrido que escaló a otro nivel cuando el papá del menor enterró su cuchillo en el vientre del hombre que defendió a su esposa.
El agresor fue detenido, y el esposo herido fue trasladado a la Cruz Roja, donde recibió atención médica.
"Un señor indignado porque un pilluelo malcriado pegó un chicle a su esposa, le aplicó un correctivo y recibió mortal herida", se lee como parte de la noticia publicada en este diario y titulada: “Una puñalada a cambio de un coscorrón”.
Seis años después, en noviembre de 1961, el periódico informó de un asalto a la taquillera del Cine Apolo que fue todo un fiasco, pues sólo se robaron sesenta y seis pesos, gracias a que un niño avisó del siniestro justo a tiempo.
El incendio que terminó con el Cine Apolo
El incendio en el cine Apolo dejó 30 lesionados y terminó con una tradición de cine de barrio de dos décadas, las fotos del momento de la tragedia muestran a mujeres cargando niños salvándolos del incendio.
El siniestro ocurrió el 5 de abril de 1968 después de que se incendiara un transformador ubicado en las afueras del cine, el accidente fue noticia nacional.
"Únicamente quedó el armazón metálico del inmueble ya que las llamas devoraron butacas pantalla, equipo de proyección y sonido y el resto de las instalaciones".
El operador del cine, Carlos de la cadena Fernández fue quien dio la voz de alarma en la sala, mediante el sonido local avisó a los espectadores que había ocurrido un incendio y que por tanto abandonaran la sala rápidamente por las salidas de emergencia.
Dentro del cine habían 498 espectadores quiénes corrieron por todos lados con la finalidad de llegar pronto a la salida.
Por fortuna no se reportaron muertos porque la gente alcanzó a salir a la calle cuando las llamas cobraron mayor intensidad en techos y muros del inmueble.
Testigos del accidente narraron a EL UNIVERSAL que momentos después de que la gente abandonó la sala de espectáculos se escuchó un tremendo crujido, en ese momento se desplomó la enorme pantalla y la caseta de proyección donde se encontraban aparatos con valor de 2 millones de pesos.
El momento fue de un total pánico pues las madres CORRÍAN con sus hijos en brazos y pedían a los bomberos y policías para que lo rescataran.
Fueron 80 bomberos los que entraron en acción para combatir las flamas, el siniestro no se salvó del saqueo pues algunos se aprovecharon de la desgracia para entrar a robar los edificios evacuados aunque algunos fueron sorprendidos por agentes del servicio secreto y de la policía judicial del entonces Distrito Federal, una ciudad que en aquel momento se despidió del gran Cine Apolo.
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