Este lunes, el Ejecutivo presentó el plan “Chile Despega con Más Pega”, el cual involucra un gasto de unos US$1.350 millones, con lo que buscará generar más de 100 mil empleos.
El plan se estructura en cuatro ejes: acelerar la inversión pública, adelantando proyectos de infraestructura, reconstrucción, vivienda y obras comunales desde el cuarto trimestre de 2026; ampliar los subsidios a la contratación con $91 mil millones entre 2026 y 2027; inyectar hasta $300 mil millones para capitalizar el Fogape, con un potencial de hasta $4,05 billones en garantías; y una ejecución local con seguimiento, basada en criterios de desempleo y velocidad de contratación.
Para Claudia Martínez, directora del Instituto de Economía UC, las medidas van en la dirección correcta pero la magnitud de los índices de cesantía indica que es necesario pensar en otras medidas.
¿Las medidas anunciadas por el gobierno, son suficientes para impulsar el empleo a corto plazo?
Si, pero probablemente no en la magnitud que necesitamos. Pensando en que el número de personas desempleadas es de un millón, las medidas de corto plazo pueden empujar en algún nivel a cortar esa brecha, pero en ningún caso, a mi juicio, a cerrarla en el corto plazo.
¿A qué niveles podría bajar la tasa de desempleo?
Depende de cuán rápido se pueden ir ejecutando esas inversiones y cómo se priorizan en función del empleo que generan, no he visto datos de cuánto empleo podrían generar esas inversiones.
¿De qué magnitud son las medidas necesarias para acortar las brechas de empleo que señalas?
Cientos de miles, y el plan de gobierno probablemente va a aportar en esa dirección, pero no va a cerrar (la brecha) en la cantidad de personas que están en situación de desempleo. Y en ese sentido, hay varias otras medidas que uno puede ir pensando.
¿Qué otras cosas se podrían implementar pensando en el mediano plazo?
En el mediano plazo tenemos el SUE (Subsidio Unificado al Empleo) que comienza el próximo mes. Hay que ver cómo queda la implementación, pues como quedó en la Ley lleva a pensar que su efecto puede ser menor que el que se habría esperado de otra forma, porque se requiere que una persona esté en el registro social de hogares con ciertas características, y no hay un dato inmediato si eso existe o no, si la persona califica o no. En el fondo, el empleador tiene que tomar la decisión de contratar sin saber si la persona es elegible para el subsidio. Entonces, una simplificación de eso podría ser bastante útil para que efectivamente tenga efecto.
Hay otro tipo de cosas que uno podría tratar de hacer en el corto plazo, como financiar prácticas de alumnos técnicos profesionales y otras cosas que están en el Congreso, como por ejemplo la aprobación de la Sala Cuna Universal, que es algo que está ahora en la Cámara de Diputados con discusión inmediata, es algo que uno podría pensar más en mediano plazo. Y después hay varias cosas en términos de regulación laboral, las cuales algunas han avanzado, otras respecto de las que esperaría ver algunos avances en el medio a largo plazo, como promediar la jornada, cuyo proyecto está en el Congreso, la simplificación de jornadas excepcionales, eventualmente uno podría pensar en reducción temporal de la jornada de trabajo en un periodo de cesantía como el que tenemos. Y yo creo que es importante también que nos metamos en el tema de la judicialización laboral, que es algo que uno escucha que como que disminuye la certeza que las empresas para contratar.
La ampliación de los subsidios a 100.000, ¿es una buena herramienta para impulsar la contratación a corto plazo?
Las evaluaciones de impacto que tenemos de los subsidios muestran que hay efectos limitados. En la pandemia tuvimos buenas evaluaciones, pero al parecer en otro tipo de subsidios los efectos son más bien limitados. Pero creo que es una medida que va en la dirección correcta dadas las circunstancias que tenemos.
¿Se pudieron haber usado otro tipo de herramientas?
Se pueden usar otras herramientas, porque hay distintas formas de establecer subsidios si es que uno va a focalizarlos en algunos grupos. Hay distintas formas de hacer esos mismos subsidios. Uno podría pensar en una focalización distinta, dirigida a personas que tienen más dificultades para encontrar trabajo, como los jóvenes, adultos mayores y el grupo de mujeres que tienen una dificultad aún mayor. Se puede pensar también qué porcentaje del subsidio va a uno o a otro, si va al trabajador o va al empleador, por ejemplo. Son distintas formas como parámetros que uno puede ir pensando en el subsidio, también como la duración, etcétera.




