SEÑOR DIRECTOR:
Nuestro sistema político históricamente ha registrado varias dificultades estructurales. Facilitaba la creación de colectividades políticas minoritarias; no castigaba la indisciplina parlamentaria, favorecía proyectos individualistas o de caudillos y todo esto, generaba dificultades para llegar a grandes acuerdos.
Por eso, la reforma al sistema político -aprobada en el Congreso esta semana-, representa un primer paso importante que ayuda a corregir esos problemas. A partir de ahora será difícil crear una tienda sin representación real (se requerirán alrededor de 47 mil firmas), mientras que los independientes deberán buscar más adherentes para presentar candidaturas. Al mismo tiempo, se fortalecerán los comités parlamentarios.
Otro eje de la ley se refiere a que solo las colectividades con representación parlamentaria podrán acceder a financiamiento público.
Un elemento interesante que se sumó a la iniciativa, es que las fuerzas políticas deberán condenar la violencia y los totalitarismos, tendencia a nivel internacional.
A partir de la aprobación de la norma, tendrá lugar un intenso proceso de 18 meses para que los partidos existentes cuenten con un mínimo de militancia en cada región donde se encuentran constituidos, lo que terminará por reducir el número de conglomerados desde los 15 que existen hoy, a entre 9 y 11.
En suma, estos cambios ayudarán a superar la fragmentación política y las representaciones legítimas serán relevantes para llegar a acuerdos amplios en nuestro país.
Lucas González Acuña
Investigador
Instituto Libertad





