En Central de Inteligencia Política generamos mensualmente el Análisis de Reputación Mediática de Actores (ARMA), estudio que mide, compara y contrasta tendencias mediáticas. Agosto fue el mes en el que Sinaloa se convirtió en el espejo de todos los partidos. El ir y venir de Rubén Rocha Moya, la salida de Enrique Inzunza de la bancada guinda y el cerco sobre Alejandro Moreno marcaron una agenda en la que, rumbo a 2027, cada partido tuvo que decidir si hablaba de sus candidatos o de los expedientes de los demás.
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MORENA
Morena acaparó cerca de cuatro de cada 10 menciones del periodo, pero la visibilidad le jugó en contra. El partido quiso marcar la agenda con el desafuero de Alito Moreno y terminó explicando, semana tras semana, el regreso de Rubén Rocha Moya, la designación de una gobernadora sustituta cercana a él y la salida del senador Inzunza con la mayoría calificada oficialista en vilo.
Ariadna Montiel pasó de acusadora a acusada cuando Alito la señaló por un presunto desvío en Bienestar, y la expulsión de Roldán Álvarez Ayala por el caso Manzo abrió otro frente en Michoacán. Lo rescatable de su cobertura: los primeros coordinadores rumbo a 2027 y la presidencia del Senado para Higinio Martínez.
PAN
El PAN estuvo en todas las conversaciones y en ninguna al centro: seis de cada 10 de sus menciones fueron neutras. Jorge Romero exigió derecho de réplica en la mañanera, juicio político contra Rocha Moya y desaparición de poderes en Sinaloa, pero la respuesta de Palacio fue exhibir a dirigentes panistas en un supuesto “ecosistema de amplificación digital”. La defensa de Ernesto Ruffo y la renuncia de Renán Barrera al CEN completaron un mes en el que el blanquiazul opinó mucho y definió poco.
PRI
Para el PRI, agosto tuvo un solo protagonista y un expediente. Alejandro Moreno enfrentó el impulso a su desafuero y la detención del contador de su hermano en Campeche, y respondió como sabe: internacionalizando el conflicto, del Departamento de Estado a la ONU, y exigiendo la entrega de Rocha Moya a Estados Unidos.
La estrategia le dio reflectores, pero no tono: tres de cada cuatro menciones del tricolor fueron negativas. El discurso del opositor perseguido no alcanzó a opacar el del dirigente investigado.
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