Una de las primeras decisiones de May Chomali al asumir el Ministerio de Salud fue poner el foco en uno de los flancos más sensibles de las listas de espera: los pacientes con cáncer. Para eso decretó la alerta oncológica, con la promesa de acelerar la atención de quienes llevaban meses aguardando por una prestación y, de paso, despejar la lista en general.
Con ese contexto, hace un par de semanas se conoció el balance de listas de espera que, por ley, debe entregar trimestralmente cada Minsal al Congreso. De acuerdo con los datos, 2.513.508 consultas de especialidad están pendientes, con una mediana de 237 días para acceder a una atención, un día más que el periodo anterior.
Mientras, hasta el 30 de junio se registraban 475.553 cirugías retrasadas y con una mediana de espera 277, es decir, 18 días más que tres meses atrás. En ese caso, no solo aumentó la espera, sino que la cantidad de intervenciones pendientes también: para el 31 de marzo eran 458.109.
Pese a los números, el Minsal ha destacado el éxito de la alerta oncológica y sus otras medidas. “Hemos operado más, hemos atendido más, pero tenemos una demanda que ir resolviendo. Y lo que estamos haciendo es un plan de reducción de los tiempos de espera, donde en algún momento vamos a tener que ir a buscar la complementariedad público-privada para ir resolviendo”, dijo, por ejemplo, el subsecretario de Redes Asistenciales, Julio Montt.
Estos números son la primera gran prueba de las autoridades sanitarias, ya con un trimestre completo a su cargo. Por eso, el balance de listas de espera era especialmente esperado. No solo permitía mirar el desempeño de los primeros meses del gobierno, sino también para medir si la primera medida que se tomó estaba teniendo un efecto concreto.
En lo concreto las prestaciones oncológicas descendieron: por ejemplo, las garantías de cáncer colorrectal retrasadas pasaron de 5.448 a 4.151 en un trascurso de tres meses o el cáncer cervicouterino que pasó de 4.238 a 2.496. Con todo, esto no fue suficiente para calmar las preocupaciones en torno a las listas de espera.
Hasta ahora, el Colegio Médico había mantenido un perfil más bien bajo frente a los primeros meses de la nueva administración, en medio del periodo de instalación de las nuevas autoridades. Sin embargo, con las primeras cifras ya públicas, el gremio tiene una mirada más crítica.
La presidenta del Colegio Médico de Santiago, Francisca Crispi, advierte que “las personas con garantías GES oncológicas retrasadas se reducen de 19 mil a casi 15 mil. El efecto más claro está en los pacientes que llevaban más de 180 días esperando, que se redujeron a la mitad. Sin embargo, preocupa que se mantiene un alto número de personas con garantías retrasadas (casi 15 mil), que fue lo que motivó la alerta en un primer lugar, y que pareciera que estructuralmente no estamos logrando abordar”.
La presidenta capitalina del gremio pone foco también en las otras prestaciones: “La lista de espera quirúrgica no está mejorando, está empeorando. La lista de espera quirúrgica No GES aumenta en un 3% y la mediana de espera empeora con respecto al primer trimestre, lo que contrasta con el segundo trimestre del año pasado donde hubo una disminución con respecto al primer trimestre. Hay más de 412 mil personas esperando, y muchas personas esperan para más de una cirugía. También los tiempos empeoran con respecto al primer trimestre. Revertir esta tendencia debe ser prioritario".
En ese contexto, Crispi recuerda que el Consejo Nacional de Eficiencia y Productividad lo dijo hace más de seis años que la red de salud pública tiene que funcionar de 8 a 20 horas, todos los días de la semana, incluidos los fines de semana. “Han pasado gobiernos y esa recomendación sigue sin implementarse de manera sistemática, solo con esfuerzos intermitentes que no logran instalarse como política permanente para la productividad”, apunta la autoridad gremial.
Esta mirada crítica es transversal. El exsubscretario de Redes Asistenciales del gobierno de Sebastián Piñera y ahora también decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la U. Autónoma, Luis Castillo, afirma que aunque la alerta ayudó, no fue suficiente.
“En relación con las listas de espera oncológicas, la Alerta Oncológica ha sido importante para priorizar este problema dentro de la red pública de salud y permitió abordar un stock cercano a 31 mil pacientes que se encontraban retrasados al 31 de enero. Sin embargo, estos pacientes oncológicos, tanto GES como no GES, han vuelto a acumularse al 30 de junio”.
Y agrega que “esto demuestra que existe un problema estructural que la Alerta Oncológica, por sí sola, no ha sido capaz de resolver. Por eso, no basta con sacar el stock acumulado: también tenemos que trabajar sobre el flujo de pacientes, es decir, evitar que sigan ingresando nuevos casos a las listas de espera más rápido de lo que el sistema es capaz de resolverlos. Ahí todavía tenemos un camino importante por recorrer.”
El exsubsecretario de Redes Asistenciales de Gabriel Boric, Bernardo Martorell, advierte que esta es la primera vez desde la pandemia que se ve un aumento tan notorio en tiempos de espera.
“Especialmente en la lista quirúrgica No GES donde entre marzo y junio, la mediana de espera subió de 259 a 277 días y el número de personas esperando una cirugía aumentó de 398 mil a casi 413 mil. Si se compara con diciembre de 2025, cuando la mediana era de 251 días, el deterioro es todavía más evidente. Comparar con el mismo corte del año pasado, donde era 297 días, es engañarse porque la tendencia ha ido a la baja, por tanto, uno espera seguir bajando o mantener, y no subir como estamos viendo”, explica.
Y afirma que atender la alerta sanitaria fue en desmedro de las otras listas: “Si bien los retrasos GES se redujeron de 78.374 a 68.878, sacrificar los tiempos de espera No-GES por obtener este resultado puntual, yo te diría que es perder una tendencia de buen desempeño y desvestir un santo para vestir otro”.





