El arranque del Gran Premio de Bahréin en Malasia se vio complicado por un problema de software en algunos monoplazas mientras rodaban detrás del coche de seguridad, una situación por la cual la FIA ya ha pedido disculpas públicas.
Tras una postergación inicial por la intensa lluvia se ordenó iniciar la competencia detrás del coche de seguridad con dos vueltas de formación. Fue en ese momento cuando tres monoplazas, todos propulsados por motores Ferrari, comenzaron a sufrir una pérdida de potencia: Lewis Hamilton, Esteban Ocon y Valtteri Bottas quedaron detenidos en el asfalto del trazado de Sepang.
FIA informó que la severa disminución de velocidad bajo la lluvia desencadenó un error informático no contemplado en el sistema de las nuevas unidades de potencia, impidiendo que los motores regeneraran energía para reanudar el avance. Ante el desconcierto generalizado y con Max Verstappen distanciándose del resto de la parrilla, Dirección de Carrera abortó el procedimiento para enviar una actualización de urgencia a todos los equipos.
Nikolas Tombazis, director de monoplazas del organismo rector, detalló la presión bajo la cual reaccionaron en los garajes para subsanar el inconveniente técnico:
"Se produjo un efecto acordeón entre los monoplazas y algunos casi se detuvieron por completo. Ese error impidió que la potencia se redesplegara y que los coches volvieran a arrancar", explicó Tombazis al final de la carrera a los diversos medios de comunicación en el circuito.
Nuestros ingenieros se dieron cuenta muy rápido de lo que estaba sucediendo y tuvieron que trabajar bajo mucha presión para emitir una actualización de software que los equipos instalaron en unos 20 minutos. Pedimos disculpas por ello, pero creo que fue una reacción bastante rápida dada la magnitud del problema".
El directivo reconoció que la falta de pruebas en escenarios de velocidad extremadamente baja bajo clima adverso fue el factor determinante para que el error no fuera detectado con anterioridad.
"El software fue probado, simplemente no se probó en esas condiciones específicas", admitió Tombazis. "Lo que nos tomó por sorpresa fue el hecho de que los coches fueran a esa velocidad tan, tan baja, que normalmente no estaba contemplada. No digo que no haya ocurrido un error, el 'bug' es, por definición, un error. A veces las cosas se escapan y se aprende para hacer un mejor trabajo la próxima vez".




