El sargento segundo Jaime Ariel Urrea Burgos, integrante de la dotación del Retén Canteras, dependiente de la 1ª Comisaría de Los Ángeles, se transformó en el mártir número 1.264 de Carabineros.

La noche del domingo, el funcionario lideraba una patrulla donde se movilizaba junto a dos uniformados. El equipo concurrió hasta un domicilio en la comuna de Quilleco, en la Región del Biobío, tras recibir un llamado por violencia intrafamiliar.

Una vez en el domicilio, los carabineros constataron que un hombre en estado de ebriedad, que recientemente había regresado con su esposa desde el campo, había echado de su casa a la mujer tras una discusión. La situación fue alertada a Carabineros por el hijo de ambos.

En ese procedimiento, ocurrido cerca de las 22.00 horas, la mujer decidió no interponer una denuncia al no constatar lesiones físicas. De esa forma, los carabineros se retiraron del lugar.

Momentos después, la Central de Carabineros recibió otro llamado del mismo domicilio. En esta oportunidad, la mujer denunciaba que su pareja estaba recluida en un dormitorio con una escopeta.

Los mismos tres carabineros que habían acudido al primer procedimiento llegaron hasta la casa de la familia. Una ves dentro, solicitaron al hombre armado abrir la puerta del dormitorio.

Al hacer caso omiso del requerimiento policial, los uniformados comenzaron a forcejear la puerta sin éxito, hasta que el propio sujeto armado salió de la habitación apuntando con la escopeta.

El fiscal regional del Biobío, Roberto Garrido, explicó que uno de los funcionarios intentó desviar el arma. Fue en ese momento que el sujeto disparó en contra del carabinero a la altura de su cuello.

Los otros dos carabineros lograron detener al individuo tras el ataque e incautar el arma, además otorgaron los primeros auxilios al sargento herido.

Si bien, Urrea fue trasladado hasta un centro asistencial, producto de la gravedad de sus lesiones falleció minutos más tarde.

Control de detención

Durante este lunes el agresor será puesto a disposición del Juzgado de Garantía de Los Ángeles, donde la Fiscalía formulará las peticiones que correspondan en atención a los antecedentes que logre reunir.

De momento, se informó que el imputado no mantiene condenas anteriores y solo registra antecedentes por haber manejado en estado de ebriedad en 2018, en un hecho que terminó sin lesiones ni daños.

“Este es un hecho de extrema gravedad y por eso hemos dispuesto desde la Fiscalía que el fiscal jefe de Los Ángeles se constituyera en el sitio del suceso y dirija personalmente las primeras diligencias de investigación”, indicó el fiscal.

Garrido dijo esperar “avanzar con rapidez en el esclarecimiento total de este hecho y podamos establecer pronto las responsabilidades que correspondan a la persona que participó en este suceso”.