Elvira Díaz, enfermera de 64 años, está en contra de una mina de litio que planean abrir a unos 10 kilómetros de su casa, en el norte de Cáceres; teme, entre otras cosas, que la explotación le deje sin agua o la contamine de tal manera que se acabe teniendo que marchar. Exactamente por la misma razón, para poder quedarse en el sitio donde vive, Antonia Buxo, de 31, sí quiere que abran una mina de wolframio cerca de su casa en el oeste de Ciudad Real; espera que la explotación le dé trabajo a ella, a su pareja y a mucha más gente de la zona y que su pequeño pueblo, Abenójar, deje de vaciarse.

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