Cuando el estrés, el cansancio o la tensión muscular se acumulan, un masaje puede ser una opción para buscar relajación y bienestar. Sin embargo, no todos los tipos tienen el mismo objetivo: algunos se enfocan en relajar el cuerpo, otros en trabajar zonas donde se concentra la tensión e incluso existen terapias dirigidas a necesidades específicas.

Entonces, ¿cuál elegir? De Última te comparte una guía con consejos prácticos de expertos.

¿Cuáles son los masajes más comunes en un spa?

Ivonne De La Vega, General Manager de Nymphaea Spa, explica que entre los protocolos más solicitados se encuentran el masaje relajante, el antiestrés y el descontracturante, aunque también hay opciones que pueden adaptarse a las necesidades de cada persona.

Si bien estos tipos se enfocan en combatir el cansancio y el estrés, su principal diferencia está en la zona que se trabaja y la intensidad con la que se realiza.

Masaje relajante

Dicho masaje está pensado para quienes buscan una experiencia de descanso y relajación. De acuerdo con la especialista, mediante los movimientos y el contacto sobre el cuerpo se busca generar una sensación de sedación y relajación.

Por esa razón, también puede ser una alternativa para quienes buscan ir por primera vez a un spa.

Un buen masajista pregunta sobre lesiones previas para emplear técnicas gentiles. Foto: Nymphaea Spa / Victor Ayala

Masaje antiestrés

Como su nombre lo indica, está dirigido a trabajar zonas donde puede concentrarse la tensión asociada con el estrés. De acuerdo con Ivonne De La Vega, se enfoca en la espalda alta, media y baja porque es una de las áreas donde suele acumularse la tensión.

A diferencia del masaje relajante, que busca una sensación de relajación general, el antiestrés concentra el trabajo en una zona específica del cuerpo.

Masaje descontracturante

Y el masaje descontracturante tiene un trabajo más profundo y, por lo mismo, se hace en zonas donde existe una mayor carga muscular.

“Es muy básico en estos tiempos, justo porque el estrés, el cansancio y el agotamiento generan una de una carga fuerte en los músculos que, cuando hacemos el masaje, se eliminan los nudos”, explica la especialista.

Generalmente, los movimientos van concentrados en la espalda y el cuello, aunque puede realizarse en las piernas.

De La Vega enfatiza que, si bien se trata de uno de los más solicitados, también puede generar mayor molestia durante su aplicación debido a la profundidad del trabajo.

Un spa debe ofrecer servicio de masajes diseñados para las necesidades de cada persona. Foto: Nymphaea Spa / Victor Ayala

Antes de decidirte por un masaje también es importante informar sobre cualquier condición de salud que pueda influir en el tratamiento. Los antecedentes relacionados con enfermedades degenerativas, problemas del sistema óseo, circulación o coagulación deben ser comunicados.

¿Qué otros tipos de masajes existen?

Además de los tres protocolos anteriores, existen masajes dirigidos a necesidades específicas.

Por ejemplo, está el masaje desinflamatorio, que en Nymphaea Spa se realiza en el abdomen, y el drenaje linfático, que la experta describe como una técnica que busca estimular la eliminación de líquidos y favorecer la activación circulatoria.

Asimismo está el masaje prenatal, una opción suave para mujeres durante la gestación, o el masaje para piernas cansadas, dirigido a personas que permanecen de pie o caminan durante largos periodos.

Tal como lo indica la especialista, estas terapias incorporan elementos para complementar el masaje, como piedras calientes, pindas (sacos de hierbas calientes) y cobijas calientes para estimular la relajación del músculo.

Los masajes pueden ser complemento a los tratamientos enfocados en bienestar. Foto: Nymphaea Spa / Victor Ayala

¿Cómo saber si un masaje está bien realizado?

La sensación durante el tratamiento depende del tipo de masaje. En uno descontracturante puede existir dolor o incomodidad debido a que se trabaja de manera profunda; mientras que en una terapia con piedras calientes o pindas se busca una sensación de alivio y relajación.

Al respecto, De La Vega añade: “Aunque tengas ‘incomodidad’ o ‘molestia’ a la hora de hacerte un masaje profundo, a la vez puede ser placentero o darte una sensación de liberación física”.

Claro está, cualquier práctica que sea invasiva o que se perciba demasiado agresiva, es señal de que el tratamiento no es el adecuado o que el masajista no lo está realizando correctamente. Al final de todo, el objetivo de estos rituales de belleza es mejorar el bienestar.

“El masaje no es un lujo, es una necesidad… es un complemento para cualquier tratamiento, ya sea de cansancio, estrés, depresión, de cualquier síntoma o sólo para darte un tiempo de amor propio”, concluye.

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