Cuando se comunicó la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, los exmandatarios Gabriel Boric y Michelle Bachelet se pusieron en contacto y decidieron que esto no se podía dejar pasar.
El grupo al que se unió el gobierno del Presidente José Antonio Kast es impulsado por el Mandatario estadounidense Donald Trump, lo que implicó, a juicio de Boric y Bachelet, un impacto en la soberanía nacional y un descuido del equilibrio que Chile ha fijado en su política exterior, entre los dos gigantes de la actualidad: EE.UU. y China.
Así, ambos se coordinaron directamente, sin protagonismo de sus equipos, y decidieron sumarse a la ofensiva opositora contra el anuncio del gobierno. El resultado fue un comunicado donde plantearon que “manifestamos nuestra preocupación ante la decisión del actual gobierno de adherir a la iniciativa impulsada por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, denominada Escudo de las Américas”.
“Nos preocupa, asimismo, que conceptos como el de una ‘soberanía continental’ puedan terminar debilitando el principio fundamental de soberanía nacional que nuestro país históricamente ha defendido”, se lee también en el documento, que también llama a “reconsiderar la permanencia de Chile en esta instancia”.
La coordinación, plantean los conocedores del tema, se dio de manera natural entre el miércoles y jueves, que se difundió el documento.
En él no participaron ni el expresidente Ricardo Lagos, cuyo estado de salud es delicado, ni Eduardo Frei, quien no es cercano a la actual oposición. De hecho, desde este último sector miran con recelo su actitud con el gobierno de Kast.
En la oposición sorprendió la intervención de Bachelet en una política asumida por la actual administración, pues hasta ahora se ha enfocado en su despliegue internacional y cuando ha abordado temas internos se ha centrado en momentos electorales, apoyando a la unidad de su sector.
Desde el entorno de Bachelet justifican que su intromisión en la decisión del Ejecutivo es una excepción, pues interviene directamente en lo que consideran un cambio de la política exterior chilena.
Por lo mismo, advierten que esto no implicará un cambio en el diseño que ella misma se fijó tras bajar su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas. Este se centra en mantener un activo rol en la defensa de las banderas de su sector a nivel internacional e inmiscuirse solo en contadas ocasiones en la política interna del país, como en los ya citados momentos electorales en los que manifiesta su apoyo por su sector.
De hecho, en octubre la expresidenta ya considera reactivar su agenda internacional tras el duro revés que tuvo en su carrera por llegar a la ONU.
“Me parece que la declaración de los expresidentes está a la altura de la preocupación que genera en nuestro país este acuerdo que ni siquiera conocía la gente del oficialismo y sobre el cual se deben responder varias preguntas”, indicó la exsubsecretaria Gloria de la Fuente.
La mirada de Kast y su cita pendiente con Bachelet
La carta conjunta entre los exmandatarios sorprendió al Presidente Kast aún en Nueva York, ad portas de su viaje de retorno a Santiago.
Hasta ahora no se ha referido públicamente al tema, pero lo que ha conversado con sus colaboradores apunta apostar por desdramatizar la ofensiva de Bachelet y Boric. Incluso, en La Moneda creen que, más que pasar por un tema de preocupación ante la adhesión de Chile al grupo de Trump, la jugada de ambos expresidentes sería por un acto de “revanchismo” político luego de que Kast retirara el patrocinio del gobierno chileno a la candidatura a la secretaría general de la ONU, idea que es compartida por el propio Mandatario.
En esa línea, en La Moneda también defienden que fue el propio Boric quien le hizo más daño a Michelle Bachelet al exponerla mediante la candidatura que él anunció hace un año en el pleno de Naciones Unidas.
Más allá del emplazamiento de Bachelet, el propio Kast ahora debe contactarse una vez más con la expresidenta, para concretar la reunión pendiente que ambos tienen. Él ya le escribió. Tomó contacto luego de que el pasado sábado ella comunicara su decisión de deponer su carrera al principal cargo de Naciones Unidas, tras un revés definitivo a su candidatura por parte de los 15 integrantes del Consejo de Seguridad, donde solo un país la apoyó.
Desde el gobierno quien sí se refirió a la carta fue el ministro de Defensa, Fernando Barros, quien planteó que “no sé sobre qué bases se genera tanto pánico. Se nos ha puesto a disposición una iniciativa, quizás hay segundos pensamientos, inquietudes de cosas que no están en evidencia , sustos, puede ser, es respetable”. A esto agregó que “yo espero que el Presidente y el canciller vuelvan (desde Estados Unidos) y estando de local puedan explicar con mayor detalle en qué consiste esto”.
También habló el subsecretario del Interior, Máximo Pávez, quien acusó que “no nos parece que una declaración pública sea el camino” ni “que los expresidentes usen la política exterior de Chile para cuestionar al gobierno”.
“Hay un tema de formas. Las relaciones entre expresidentes en nuestro país son ejemplares, son parte de nuestra tradición democrática y no se hacen a través de la prensa”, sumó.
El titular de Seguridad, Martín Arrau, en tanto, sostuvo: “Soy muy respetuoso de la institucionalidad del presidente, de los expresidentes, respeto su opinión, pero lo primero es la cautela, la calma”.
La presión para que Bachelet se mantenga activa en temas nacionales
Pese a que el diseño de Bachelet es mantenerse alejada de la política interna, salvo excepciones como las de este jueves, dentro de la oposición no son pocas las voces que han salido a plantear la necesidad de que ella se mantenga activa en los temas nacionales.
A juicio de la senadora y timonel del PS, Paulina Vodanovic, “la Presidenta Bachelet siempre ha jugado un rol importante en el progresismo, en la unidad de las fuerzas democráticas. Hoy más que nunca es importante que continúe esa tarea. No veo un cambio a partir de su candidatura de la ONU”.
La excanciller Antonia Urrejola dice que “ella juega un rol por sí misma, que no solo es necesario e indispensable -como dos veces Presidenta de Chile-. Debe seguir presente en los debates nacionales, me parece que es fundamental su voz y bienvenida sea”.
El diputado Juan Santana sumó que “creo que Michelle Bachelet debe seguir jugando un rol en la contingencia nacional. Su experiencia, liderazgo y trayectoria son innegables”. Esa idea la reforzó su par José Antonio Rivas (PS), quien dijo que “creo que Michelle Bachelet debe seguir jugando un rol en la política nacional. Fue dos veces presidenta de Chile, tiene una enorme experiencia política internacional, sería absurdo, desaprovechar todo lo que todavía puede aportar al país”.
“Creo que su participación en política siempre será relevante y bienvenida”, añadió la alcaldesa de Quinta Normal, Karina Delfino. El jefe de bancada de diputados PS, Raúl Leiva, dijo que “esa es una definición propia de la expresidenta Bachelet. Lo que defina siempre tendrá el apoyo del PS”.
El diputado Marcos Ilabaca añadió: “La expresidenta Bachelet tiene el pleno derecho a opinar sobre la política chilena y los temas que a ella le parezca. Para la oposición y la izquierda es un referente, escuchar su opinión siempre enriquece el debate”.
Fuera del PS, el exsubsecretario José Miguel Ahumada planteó que “como expresidenta tiene todo el derecho a manifestar su preocupación por algo que impacta a la propia soberanía de la república”.





