En un abrir y cerrar de ojos, la idea de que la Región Metropolitana adquiera radares metereológicos para estar mejor preparada para episodios climatológicos como el del martes, pasó a convertirse en un foco de tensión entre el delegado presidencial Germán Codina y el gobernador de Santiago Claudio Orrego. De una solución atendible, la medida se transformó en una creciente pugna y suma una trinchera de disputa para la autoridad regional, que ya se había enfrascado en una con la alcaldesa Catalina San Martín a propósito del aluvión en Las Condes.
El primero en instalar el tema de los radares este miércoles fue el delegado presidencial, quien anunció que el gobierno busca adquirir al menos dos equipos meteorológicos, con una inversión estimada de $3.500 millones, para mejorar la capacidad de anticipación frente a fenómenos climáticos extremos.
En entrevista con Radio Universo, la autoridad explicó que la iniciativa se encontraba en conversaciones con el gobernador Orrego y contempla la utilización del 2% del presupuesto del gobierno regional (gore) habilitado por el Presidente José Antonio Kast en julio mediante un decreto de emergencia asociado al fenómeno de El Niño.
“Estamos generando un acuerdo, ayer avanzamos en eso con el gobernador regional, para que a través de ese 2% que habilitó el Presidente de la República y que nosotros como Cogrid podemos requerir al gobierno regional, lo destinemos a la compra de radares meteorológicos que permitan en la Región Metropolitana contar con alertas al menos una hora y media, dos horas antes de situaciones como las que se vieron el día de ayer”, señaló.
A diferencia del 2% constitucional que recae en el Ejecutivo, la normativa establece que para utilizar el 2% regional los gores deben coordinarse con la Subsecretaría del Interior y su ejecución puede comenzar, tras ser aprobada por el consejo regional, sin la total tramitación del acto administrativo. Ese es el dinero por el que presiona Codina.
Según señalan en el entorno del delegado, fue él quien le planteó a Orrego la noche del martes durante el Cogrid regional la necesidad y puso sobre la mesa que se podía financiar con los recursos asociados al 2%. En esta cita, la Dirección Meteorológica de Chile (DMC) señaló los precios estimados para la compra de dos radares y acorde a cercanos a la delegación, la primera respuesta del gobernador habría sido positiva.
El argumento de Codina es que como el gobierno ya emitió una resolución exenta que reconoce a El Niño como una “situación de emergencia”, los fondos están a la mano por el visaje a la facultad para que cada gobierno regional destine hasta el 2% de su presupuesto de Inversión Regional para enfrentar emergencias.
“A mí me parece que ahí tenemos una vía clara de financiamiento habilitada desde la misma Constitución Política de la República y que nos va a permitir contar en el corto plazo, poniéndonos siempre ya como un plazo definitivo que ya estemos frente al próximo invierno con los radares instalados”, señaló durante la jornada.
Sin embargo, el propio Orrego asegura a La Tercera que “el gobierno no puede disponer del 2% de los gobiernos regionales. Puede solicitarlo, que es lo que entiendo que está tratando de hacer el delegado presidencial. Y segundo, el gobierno regional, que ejecuta muy bien su presupuesto, ya tiene comprometido todo el presupuesto de este año, así que ninguna posibilidad de destinar fondos a este tema”. Y argumenta: “El gobierno regional de Santiago ya ha invertido más de 50 mil millones de pesos, que es mucho más que el 2%, en prevención, en equipamiento de bomberos, de Conaf, de socorro andino, de los municipios”.

Antes, eso sí, el propio gobernador había señalado que habían “tomado la decisión de tomar contacto con la DMC y ver si efectivamente esos radares están disponibles, si se pueden comprar y comprarlos. Porque Santiago tiene que estar mejor preparado”.
La disonancia entre las respuestas, según aseveran entendidos de la gobernación, apunta a que Orrego se abre a la compra para el próximo año, pero para este 2026 no hay recursos. Por eso abrió la puerta a un arriendo para lo inmediato.
En la delegación, la postura del gobernador no cayó bien. Creen que Orrego los quiere apartar de la ecuación. “Pareciera que el gobernador quiere ahora en 24 horas lo que no hizo en seis años quizás con qué fin político, incluso para sacarnos esa puesta de corona”, resume un entendido.
Encima, ambas autoridades se enfrentaron públicamente durante la jornada por los recursos asignados a Senapred en el Presupuesto 2027. Mientras Codina dijo que las disminuciones “no son antojadizas”, Orrego cuestionó lo “contradictorio” que resulta que en medio de las emergencias se haya bajado el dinero para la entidad a cargo de los desastres.
La reunión
En medio de ese tira y afloja, Codina citó a una reunión de emergencia para tratar el tema de los radares en las dependencias de la delegación la tarde de ayer. La idea, leen algunos, era presionar a Orrego al haberlo citado junto a Miguel Muñoz, director regional de Senapred, Ricardo Alcafuz, jefe del Departamento de Pronósticos de la DMC, y Arnaldo Zúñiga, jefe de la Oficina de Difusión y Monitoreo de la DGAC. El gobernador indicó que no podía asistir.
“Junto con saludar, y en el marco de lo dispuesto en la Ley de Presupuestos 2026, y en la Resolución Exenta de la Subsecretaría del Interior, que por indicación del Presidente de la República, don José Antonio Kast, reconoce el “evento de El Niño” como “situación de emergencia”, les convoco a una reunión de coordinación para evaluar la utilización del 2% del presupuesto de inversión del Gobierno Regional Metropolitano destinado a enfrentar emergencias”, decía la convocatoria de Codina, la que añadía que el llamado responde a “una necesidad histórica de la Región Metropolitana de contar con sistemas modernos de monitoreo y alerta temprana, cuya implementación resulta urgente”.
En este contexto, agregaba la citación, “es necesario avanzar desde el diagnóstico hacia decisiones concretas, por ello, el día de ayer en el Cogrid Regional planteé la necesidad de activar el 2% del presupuesto destinado a emergencias, para la adquisición de radares metereológicos y otras herramientas tecnológicas que permitan fortalecer la capacidad de anticipación y respuesta ante futuras emergencias, en beneficio de la ciudadanía”.
Como sea, en la cabeza de Codina ronda la idea de seguir presionando por la adquisición de los radares. “Si hay voluntad, se puede hacer todo inmediatamente”, aseveran en su entorno.
La lógica de la delegación es acogerse a la resolución de emergencia instruida por Kast, lo que acelera el proceso de compra y podría cumplir con la expectativa del Ejecutivo de tenerlos instalados antes del invierno que viene.
Orrego, en tanto, plantea que ha propuesto evaluar -para el próximo año- “la posibilidad de comprar un par de radares que mejoren la predictibilidad de la DMC para la Región Metropolitana. En ese marco he hablado con la DMC y también con el ministro del Interior (Claudio Alvarado), para coordinar los esfuerzos que quiere hacer el gobierno a nivel nacional con lo que nosotros queremos hacer en la Región Metropolitana y eventualmente evaluar un proyecto 50 y 50″.
Es más, el gobernador asevera que si no se pueden comprar los radares, “también vamos a evaluar la posibilidad de arrendar por lo menos mientras se compran”.
En el gore, además, ven que no es llegar y comprar, puesto que los radares son tecnología cara, escasa en Chile y que el proceso de adquisición es largo.
También miran con extrañeza que mientras el delegado presione por el uso del 2% regional, durante la misma jornada el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, haya descartado que el Ejecutivo piense usar el 2% constitucional -potestad del Presidente- para la emergencia actual. “Es para grandes sucesos”, dijo la autoridad, quien agregó que “no está sobre la mesa” utilizar esa herramienta excepcional.
Los radares
Antes de la polémica, Codina precisó que “al menos serían dos radares”, los cuales se instalarían en sectores estratégicos de la capital que todavía deben ser definidos por los especialistas de la DMC. Este medio pudo conocer que sería uno de banda C (200 kilómetros de cobertura a la redonda), el que debería emplazarse en el cerro sobre el Túnel Lo Prado, y otro de banda X (50 kilómetros de cobertura a la redonda), en la zona de la precordillera.

Independiente de cómo se terminen adquiriendo, Raúl Valenzuela, académico de la Universidad de O’Higgins e investigador del CR2, dice que el hecho de que la RM pudiera tener estos radares “es una buena noticia, especialmente considerando que la Metropolitana es la región con más habitantes y centro económico del país, pero ojalá que también se distribuya a otras regiones”.
El radar, dice, ayudaría a emitir alertas, aunque no se debe descuidar lo que pasa en la superficie. Tampoco lo que trae aparejado un radar. “Es una inversión inicial, pero también ese plan tiene que considerar mantención, porque hay casos en distintos países donde se ha puesto esta inversión bastante alta al inicio, se construye la red y luego no hay presupuesto para mantenerla”.
En un plan para crear esta red de radares hay que considerar varias cosas, acorde al especialista. “Para la complejidad topográfica de Chile, probablemente lo que se necesite es un radar de largo alcance combinado con uno de corto alcance”. Esto, según detalla, permitiría vigilar a larga distancia (radar de 200 kilómetros) combinado con otro (50 kilómetros) que permita ver con alta resolución más cerca.
Estudio de riesgos
En medio de todo ese tira y afloja, el Ministerio de Vivienda liderado por Iván Poduje anunció el adelanto de una licitación para un estudio de riesgos en la precordillera de Santiago, con la identificación de 44 quebradas, diez de ellas catalogadas de “alto riesgo”
El secretario de Estado indormó de una inversión de $750 millones para identificar las principales amenazas naturales en nueve comunas precordilleranas, entre incendios forestales, remociones en masa, inundaciones y licuefacción.

Durante un punto de prensa junto a la alcaldesa de Las Condes, Poduje advirtió sobre la falta de infraestructura preventiva en las quebradas de la capital. “De las 44 quebradas, siendo 10 de alto riesgo, tenemos solo una con obras de control aluvional, una, que es la quebrada de Macul”, sostuvo.
El estudio, denominado Fondo Regional de Iniciativa Local (FRIL), se desarrollará en el marco de la actualización del Plan Regulador Metropolitano 2041 y abarcará el frente precordillerano desde Colina hasta San José de Maipo y Paine. Su objetivo será actualizar los mapas de amenazas, considerando las nuevas condiciones climáticas y los registros de precipitaciones de los últimos años, además de establecer medidas de mitigación y futuras obras hidráulicas.






