Si cuando estás triste, estresado o feliz sueles realizar más compras de lo habitual, ojo, porque puede haber un tema de "gastos emocionales" que puede llegar a afectar también tus finanzas personales.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) alertó que emociones como el enojo, tristeza, frustración o preocupación pueden influir en las decisiones de compras de las personas e impactar en sus bolsillos.
Por ello, en colaboración con la con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), hizo algunas recomendaciones para evitar caer en las también llamadas "compras emocionales".
La Profeco alertó que las compras compulsivas y la constante comparación con estilos de vida que no corresponden con los ingresos propios se convierten en un problema cuando se llevan a cabo de manera habitual.
Indicó que por ello es fundamental que los consumidores definan sus límites y prioridades, que a su vez les eviten el sobreendeudamiento, estrés financiero, morosidad o incapacidad de pago.
No necesitas comprar todo lo que te hace ojitos en tu feed, ¿ok? 👀
— Revista del Consumidor (@RdelConsumidor) September 10, 2026
Entre el FOMO y las compras por impulso, la #EducaciónParaElConsumo también es decir ""me gusta, pero no lo necesito"" 🙌🌈
Conoce más sobre el consumismo emocional en la sección #CuidaTuDinero de… pic.twitter.com/4IXSlMFZts
Para no afectar el historial crediticio y complicar el acceso a futuros financiamientos, en la Revista del Consumidor sugiere identificar las emociones que intervienen o detonan la urgencia de compra y sustituirlo por otra actividad, física de preferencia, como caminar o hacer ejercicio.
¿Qué recomienda la Profeco?
Sugiere conocer el entorno en que te encuentras y priorizar tu estado financiero para generar un cambio con decisiones conscientes.
Sugerencias:
- Definir las prioridades financieras
- Establecer metas apegadas a la realidad personal
- Enfocarse en los objetivos
- Dejar de compararse con el contenido digital creado para aspirar un estilo de vida ficticio.
Adicionalmente, recordó la la importancia de llevar un registro de gastos y organizar un presupuesto donde cada monto tenga un propósito.
Mencionó que una forma de hacerlo es a través de la regla 50/30/20, que consiste en destinar el 50% de los ingresos a las necesidades básicas, el 30% a gastos personales y el 20% al ahorro o pago de deudas.
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