El automovilismo de alta competencia hace bastante tiempo dejó de ser apenas velocidad y deporte.

Inteligencia artificial, nuevos combustibles y electromovilidad maridan hoy en una industria que funge además como laboratorio para tecnologías que definen el futuro de la movilidad. Bajo ese escenario se construye el próximo paso del piloto chileno Nicolás Pino, quien prepara su estreno en la Fórmula 2 en 2027, último gran escalón antes de la Fórmula 1. Un salto que forma parte de un proyecto aún más amplio cuyo objetivo es aprovechar su presencia internacional para conectar a Chile con innovación, inversión e industrias estratégicas.

Parte de esa estrategia es liderada por la start up nacional WISE Innovation Studios, que hace ya cerca de dos años trabaja junto a Pino y su equipo en meta marketing e innovación.

“Partimos trabajando en la construcción de Nicolás como un referente que trascendiera lo estrictamente deportivo”, explica Igal Weitzman, CEO de WISE. “Es un piloto de alto rendimiento, pero también un joven emprendedor y comunicador, capaz de conectar con nuevas generaciones”.

Por ejemplo, la firma desarrolló un avatar digital del piloto y un ejercicio que combina neurociencia e inteligencia artificial para medir su desempeño en pista, presentado durante Limitless AI, evento de referencia en la industria que WISE realiza cada año.

Hacia la Fórmula 2

Luego de dejar su sello en certámenes como WEC e IMSA y hacerse de podios en pruebas como las 24 Horas de Le Mans y Daytona, Pino regresa a los monoplazas.

Iniciará los test con miras a competir en F2 durante 2027, categoría clave para avanzar en la obtención de la superlicencia adecuada para optar a la Fórmula 1. En esta etapa se incorpora además A14, la estructura de Fernando Alonso, que apoya a jóvenes pilotos con vistas hacia las principales categorías del automovilismo mundial.

El proyecto, por cierto, ha incorporado alianzas con distintos objetivos: Massiva para aumentar la visibilidad del piloto; Mega, que incorporó sus carreras a Mega Go; y Hot Wheels, mediante una estrategia regional orientada a acercarlo a nuevas audiencias en Latinoamérica. El salto a F2 coincide con una nueva etapa: convertir el proyecto en una plataforma que conecte el motorsport con sectores estratégicos para Chile.

El modelo, denominado internamente TIE3M —tecnología, innovación, energía, minería, movilidad y motor—, tiene como fin articular actores públicos y privados y atraer capital, tecnología y talento hacia áreas donde el país posee ventajas competitivas. “Chile tiene recursos fundamentales para el futuro de la movilidad y la energía”, sostiene Weitzman, “pero la oportunidad no puede limitarse a ser proveedor de materias primas. Tenemos que estar también en los lugares donde se desarrolla tecnología y se generan las alianzas que están definiendo estas industrias”.

La apuesta incluye ámbitos como minería, hidrógeno verde, combustibles sintéticos y electromovilidad. A través de NP78, empresa ligada a Pino, existe además una alianza estratégica con HIF en torno al desarrollo de e-fuels. La iniciativa también ha sostenido conversaciones en el ámbito político. De 2025 en adelante se han llevado reuniones con parlamentarios, y actualmente se discute un proyecto de acuerdo orientado a promover una mirada del deporte de alto rendimiento como una industria capaz de movilizar inversión e innovación.

¿Cuáles son las proyecciones? WISE vislumbra experiencias inmersivas y tecnologías phygital asociadas a las carreras, mientras busca incorporar nuevos actores privados.

Lo que estamos construyendo va mucho más allá de llevar a Nicolás a la Fórmula 1. Queremos utilizar esta plataforma global para insertar a Chile en los circuitos donde hoy se están desarrollando tecnologías vinculadas a energía, movilidad e innovación”, completa Weitzman.