Este domingo el Ministro de Vivienda y Urbanismo, Iván Poduje, cuya cartera tiene a su cargo el Parque Metropolitano donde se ubica el cerro San Cristóbal, dio un anuncio que no pasó desapercibido. A través de su cuenta de X (ex Twitter) señaló que a partir de diciembre los ciclistas deberán cumplir una serie de nuevos requisitos para subir.
El secretario de Estado dijo que desde fin de año las personas que quieran entrar en bicicleta deberán inscribirse previamente, además de tener que utilizar un chaleco reflectanete con un código que los identifique. El objetivo, dijo, es permitir “que aquellos que infrinjan las normas reciban las sanciones correspondientes”, toda vez que según el análisis de la cartera hay ciclistas que no respetan la velocidad y ponen en riesgo la seguridad de niños y adultos mayores que caminan por el parque.

Desde el Parquemet contextualizan que las cifras en materia de accidentes durante 2025 establecen 199 atenciones de ambulancia por caídas en bicicleta. Entre enero y agosto de ese año se contabilizaron 131, mientras que en el mismo período de 2026 se registraron 81 atenciones, lo que equivale a una disminución de 38,2% respecto del mismo período del año anterior.
En concreto, la medida anunciada por Poduje consistiría en un registro previo asociado a la identidad de cada usuario interesado en acceder al cerro, además de un código visible que permita una identificación en el parque. No permitiría excepciones y requiere pasar por aprobaciones, ya que es un proceso normado.
Consultado al respecto, el ministro señala que cuentan con un plan de seguridad integral para el cerro que incluye control de incendios forestales, incivilidades y riesgos de accidentes. “Y uno de los riesgos de accidentes efectivamente son personas que no respetan las reglas de convivencia, no respetan los límites de velocidad y es más: tienen rutas que no están autorizadas”.
El titular del Minvu detalla que el sistema de identificación se va a comunicar pronto y va a ser “muy simple”. Y detalla: “Usted ingresa como ciclista regular, con una numeración. Cuando tomemos la velocidad va a ser más fácil dirigir las multas y además cuando nuestras cámaras detecten una infracción, será más fácil identificar a la persona que cometió la infracción porque el código está relacionado a una identidad”.
La medida exigirá inscripción previa para subir y para hacerla efectiva, el ministro asegura que van a aumentar los controles y fiscalización de Carabineros, “y la gente que no respete las reglas de velocidad, de circulación o que ponga en riesgo a los peatones, va a ser multada, quedando en el registro de infractores”.
“Dirección equivocada”
La medida despertó diversos tipos de comentarios en redes sociales, el lugar escogido por Poduje para anunciar la iniciativa. También abrió una serie de dudas.
En la vereda de las miradas negativas, grupos de ciclistas y expertos consideran que no va por el camino correcto.
Daniela Suau, líder del colectivo de ciclistas Movilidad Sustentable, sostiene que “resulta incomprensible que la autoridad anuncie una medida sin sustento técnico que impone una carga discriminatoria solo a los ciclistas en un espacio de uso público, gastando recursos en burocracia en vez de soluciones”.
Por su parte, Cristopher Recaball, de la agrupación de ciclistas Canillas, indica “que la medida de uniformar e inscribir ciclistas para circular de forma segura en el San Cristóbal va en la dirección equivocada”. Y añade: “Buscar la culpa en un solo sector de usuarios es absurdo e innecesario. Es crear un enemigo poderoso que no existe”.
Misma percepción tiene Ricardo Hurtubia, académico del Departamento de Ingeniería de Transporte y Logística de la UC, quien establece que la medida es “pésima”.
Huturbia considera que es una mala medida por dos razones principalmente. “Primero, porque toma uno de los pocos espacios que es utilizado de manera intensa por deportistas y que se usa especialmente para andar en bicicleta, y básicamente restringe el acceso, desincentivando el deporte. Esto claramente va a tener un efecto en la cantidad de gente que lo usaría, lo que claramente es negativo en un país donde tenemos una epidemia de obesidad”.

Y segundo, añade Hurtubia, “es algo tremendamente complejo de implementar, y no se hace cargo del problema puntual. El problema puntual que tenemos es que algunos ciclistas ya conducen de manera descuidada, y no es el exceso de velocidad el problema principalmente, es la conducción descuidada”.
Lake Sagaris, miembro de la Junta de Vecinos de Bellavista y académico de la UC, señala que la “evidencia indica claramente que las políticas que hace pagar a justos por pecadores nunca funcionan. Solo generan ineficiencias, frustraciones y errores que a veces llegan a ser mayores y peores que el problema original. Estigmatizar a todos los ciclistas usuarios del Cerro San Cristóbal como personas irresponsables que manejan a exceso de velocidad es una discriminación inútil y extremadamente dañino”.
Raúl Pezoa, director del Centro Interdisciplinario de Data Science UDP, cree que la medida sí tiene sentido, pero que deja ciertas dudas. “En el San Cristóbal comparten el mismo camino ciclistas, corredores, familias y adultos mayores, y el riesgo tiende a concentrarse en puntos y horarios específicos, como algunas curvas y cruces en las bajadas durante las mañanas de fin de semana. Tiene lógica buscar una forma de identificar a quien se comporta de manera imprudente en forma reiterada”.
Sin embargo, considera este último, “una pregunta abierta es cómo evitar que esto desincentive a quienes suben de forma ocasional, como turistas o familias que van una vez al año, y cómo se va a operar en esos casos, por ejemplo, con inscripción en el mismo acceso”.
Poduje, en todo caso, retruca y considera que “la libertad termina donde empieza la otra. Hay adultos mayores y niños que van y no pueden pasar caminando y luego son interrumpidos por un tipo que viene bajando a toda velocidad por una ruta no autorizada”.





