Justo cuando en Chile se intensifica el debate por la trayectoria de la deuda y la salud de las cuentas fiscales, el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, advirtió que Francia enfrenta el riesgo de una crisis de deuda y que podría haberse convertido en un país “demasiado grande para ser salvado” por el Banco Central Europeo (BCE).
En una columna publicada el jueves en su blog de Substack, titulada “What’s the matter with France”, el economista sostuvo que un eventual rescate de Francia sería “extremadamente caro” para el BCE y políticamente polémico mientras el país siga alejándose “aún más de la responsabilidad fiscal”.
“Francia puede haber cruzado la línea de ser demasiado grande para caer a ser demasiado grande para ser salvada. En resumen, es demasiado fácil describir un escenario realmente feo para una crisis francesa que sería extremadamente divisiva dentro de Europa”, escribió Krugman.
De acuerdo con CNBC, el economista contrastó la situación actual con la de 2012, cuando el entonces presidente del BCE, Mario Draghi, aseguró a los mercados que la entidad haría “lo que sea necesario” para evitar impagos soberanos.
Según Krugman, ese compromiso fue aceptado en buena medida porque los países del sur de Europa aplicaron “recortes masivos de gasto”.
En su diagnóstico, Krugman afirmó que Francia avanza por una “trayectoria fiscalmente insostenible”: enfrenta crecientes pagos de intereses por su deuda pública, mientras sus elevados déficits presupuestarios agravan su alta razón de deuda sobre PIB. A su juicio, uno de los problemas centrales es que el país no ha corregido su edad de jubilación relativamente baja pese al envejecimiento de la población.
El Nobel advirtió además que la pertenencia de Francia a la moneda común facilita que una pérdida de confianza derive en una crisis. “La dependencia de Francia del euro significa que es demasiado fácil ver cómo esta pérdida de confianza podría convertirse en una crisis fea... Ya vimos esta película en 2009-2012, primero en Grecia, luego en Portugal, España e Italia”, escribió, en referencia a la crisis de deuda soberana que obligó a una amplia intervención del BCE.
Según Krugman, la dinámica de esos episodios parte cuando los inversionistas dejan de comprar los bonos de un país de la zona euro, lo que instala el temor de que el gobierno caiga en cesación de pagos por falta de caja para cubrir intereses y capital. Ese miedo, explicó, provoca más fuga de capitales, eleva la tasa de interés y profundiza un círculo vicioso.





