En la Liga Española de futbol se juegan 38 jornadas regulares; en la Liga MX son 17 partidos por torneo, es decir, 34 al año.

Menciono esto porque, recientemente, me encontré una alarmante publicación en la cuenta de X @RapaczBoxing, comparando lo que se vivió en el boxeo entre enero y septiembre de 2019 con el mismo periodo de 2026.

Los datos son preocupantes: en Estados Unidos y Puerto Rico se pasó de 81 eventos premium en 2019 a solamente 49 en 2026, una caída del 40%.

Para dimensionarlo, sería como si una temporada de 38 jornadas se redujera a 22.8 partidos.

Sé que la comparación puede resultar chocante y quizás hasta sin sentido, pero no encontré una mejor manera de explicar la dramática caída en la producción de eventos entre 2019 y 2026.

Y hay un dato todavía más preocupante.

Las cinco promotoras que estuvieron activas en ambos periodos —PBC, Golden Boy, Top Rank, Matchroom y Salita— pasaron de 75 eventos a solamente 31, una caída cercana al 59%.

La pregunta surge inexorablemente: ¿el boxeo está en crisis?

En mi opinión, sí. Y no solamente por la disminución de eventos. HBO dejó el boxeo después de 45 años; Showtime hizo lo mismo después de 37, y en 2025 terminó la relación entre Top Rank y ESPN. Mientras tanto, DAZN ha concentrado bajo una misma plataforma a varias de las principales promotoras del mercado.

Pero, paradójicamente, tener tanto boxeo bajo una misma vitrina no necesariamente se ha traducido en mayor fortaleza. Lejos de ello, la promoción y la oferta de grandes peleas lucen cada vez más débiles.

El boxeo, históricamente un deporte popular, se ha vuelto menos accesible para muchos consumidores. A los fanáticos de siempre no se les atiende de manera correcta y tampoco veo una estrategia suficientemente fuerte para conquistar a las nuevas generaciones.

Y si no lo creen, pregunto: ¿dónde están Tecate y Corona?

Hasta las grandes cerveceras, durante décadas identificadas con el boxeo, prácticamente desaparecieron de su entorno. Una señal más de que —durante demasiado tiempo— muchos promotores no entendieron a sus audiencias en Estados Unidos.

Hay otro factor que me preocupa: la oferta de comentaristas que, en mi opinión, se divide en dos sectores muy fáciles de identificar.

Por un lado, comentaristas que adulan todo y suenan a porristas.

Por el otro, comentaristas que destruyen absolutamente todo lo relacionado con el boxeo y sus estrellas.

Parece no existir un término medio. Y algunos olvidan algo elemental: el protagonista es el boxeador, no el comentarista.

Por malas decisiones y malos manejos, el boxeo perdió espacios históricos en HBO, Showtime y ESPN. También perdió grandes patrocinadores.

Ahora pregunto: ¿hasta cuándo durará esta concentración alrededor de DAZN?

El boxeo necesita hacer un acto de introspección, dejar los egos a un lado y ser más honesto consigo mismo. Reconocer que algo no está funcionando y que el deporte la está pasando mal.

Porque mientras algunos directivos siguen envueltos en banalidades, soberbia y egos desmedidos, olvidan que después del peleador, lo más importante para el boxeo son los fanáticos.

Y hoy esos fanáticos solamente necesitan apretar un botón para encontrar otras opciones de entretenimiento y deportes de combate como UFC o BKB.

Ya se fueron grandes televisoras y grandes patrocinadores.

Ojalá no se vayan también los fanáticos, porque sin ellos, el boxeo habrá muerto.

@ErnestoAmador