Carecía de lógica la versión que el PT buscó poner en circulación hace unos días: que recogería a los morenistas que quisieron ser candidatos del partido oficial y fueron rechazados. La idea de convertirse en el carretón de los derrotados. El primer caso se daría con Raúl Morón en Michoacán. Dijimos que eso era un cuentazo, altamente improbable. Porque salir a quitarle votos a Morena significaría potenciar el riesgo de una derrota ante MC y la alianza PAN-PRI. El propio Morón vitaminó la especie al informar que el domingo diría algo al respecto. Pero el presidente del Consejo Nacional de Morena, Alfonso Durazo, salió el sábado a ponerle el alto con una sentencia lapidaria: no todos los que arrasaron en las encuestas sirven a la transformación. Punto. Morón asistió a su evento en Morelia, escuchó un desangelado “sin Morón no hay transformación” y pateó el bote al anunciar que tomará su decisión en noviembre. Creo que no tiene decisión que tomar. Confrontar a Morena es ir a ninguna parte: a la derrota y el escarnio. El PT es una rémora de los guindas. Por si las dudas, se los recordó Durazo.

P.D. Conocí a Pancho Garfias desde los años ochenta, siempre un hombre de primera. Ni qué decir del Garfias periodista: un reportero, un profesional sin adjetivos; maestro del oficio, compañero generoso. Descansa en paz, querido Pancho; saluda por allá a nuestro amado Toño.